Nosce Te Ipsum

sábado, 30 de enero de 2010

LOS OJOS CERRADOS por Azules

Quema el dolor de tus labios
en la piel de mi cuello.
Tu húmedo aliento en mi nuca, hambriento, busca mi olor.
Entre mis clavículas, bajo mis lóbulos,
en el sudor de mi pecho.

Con los ojos cerrados, gritando en silencio,
mi cuerpo reclama y recibe a tu cuerpo.

Y no queda un rincón,
un hueco, un camino, un cabello,
que no labren tus manos,
febriles y sabias.
Como el escultor,
arrancas mi cuerpo de un bloque de hierro.

Buscamos latidos de pulsos ardiendo,
y mordemos, feroces de amor,
suaves de miedo, aspirando,
caníbales santos, por pasión redentos.

Y me vuelvo de agua,
y de tu agua bebo, saboreando
las mieles, las hieles, las lenguas, los vientres.
Y subimos al cielo.
Con los ojos abiertos.

sábado, 16 de enero de 2010

CÁNOVAS por Azules

1986. Me arreglo, me pongo las mallas elásticas negras, un jersey amplio de Privata, me seco el pelo largo boca abajo y me pongo los pendientes más grandes que encuentro. Después, una cazadora más corta que el jersey, torerita, vamos. Me pinto los ojos. La raya, negra, por dentro. Rímel
Me voy a Cánovas con mis amigas.

2010. Me arreglo, me pongo los leggings negros, un jersey grande y largo ( aún no de Privata, aunque todo se andará). Me seco el pelo, igual de largo, me pongo unos pendientes igual de grandes, la cazadora corta, la raya negra y el rímel.
Me voy a Cánovas con mis amigas.

¿Atrapada en el tiempo, como Bill Murray, reviviendo el Día de la Marmota?. Pues casi. Ésta es la prueba de que el tiempo transcurre en forma lineal y , a la vez, en círculos. O sea, una preciosa y zumbona espiral.
Bien es verdad, por suerte para mi salud mental, que no me he pasado estos dieciocho años yendo a Cánovas todos los fines de semana. No. Durante mucho tiempo no he puesto mis botas allí. He estudiado mi carrera, la especialidad, me he hipotecado, emparejado, tenido mi hija, desemparejado..y aquí estoy, de vuelta en Cánovas.
Lo cual demuestra dos cosas: que la hipoteca es una institución más sólida que el matrimonio, y que " nunca digas de este agua no volveré a beber".

En fin, el caso es que me preocupé. Porque creo que SÍ hay gente que NO se ha movido de allí en todos estos años. Concretamente, hay un chico al que ví apoyado en la barra del Café Almirante más o menos en 1999. Y allí sigue: el mismo Café, vaqueros, camisa de manga larga con los puños doblados, jersey a los hombros, copa en mano y codo en barra. Igualito, igualito.
Al principio pensé que sería una silueta de cartón con soporte detrás, puesta allí como reclamo. Entonces, el chico movió el brazo y bebió...así que me imaginé una especie de momia mecanizada tipo el guitarrista de Los Panchos.
Fue en ese momento cuando empezó mi crisis de ansiedad. El tipo, o Pancho, me reconoció y levantó las cejas a modo de saludo. Se me cayeron los pendientes...¿ Qué estaría pensando él? Pues que se habría ido hace años y había vuelto, y que allí seguía yo como una silueta recortada con soporte detrás...O, peor, con el mismo modelito ochentero, convertida en estatua de sal.
Empecé a moverme para que Pancho supiera que estaba viva. Miré alrededor y me entró la risa. Lo cierto es que estábamos muchos de los de antes. Y supongo que todos, excepto algún héroe de la resistencia, se habían ido. Y habían vuelto...cada uno con su historia personal a cuestas...exactamente igual que yo.
Así que cogí mi cerveza, pedí una de Earth, Wind & Fire, y me puse a bailar.

jueves, 31 de diciembre de 2009

ADIÓS AL AÑO DEL ADIÓS por Azules

Adiós, 2009, año de adioses. El año que recordaré por las múltiples despedidas, por las veces que he cerrado una puerta sin mirar atrás, sobre todo para que no se me vieran las lágrimas. He ido soltando lastres, achicando agua, desprendiéndome de todo aquello que me pesaba, para, como dijo el grande, enfrentarme a la insoportable levedad de mi propio ser.
No tan insoportable, he de decir. Iniciar el camino en solitario ha sido duro, me he sentido triste a veces, perdida y asustada casi siempre, pero libre. Libre para asumir mis decisiones y responsabilidades. Para hacer lo que creía que tenía que hacer. Y eso es muy gratificante. Y hermoso.
Algunas despedidas han sido como extirpar un tumor, algo que necesitaba y quería, y que me ha sanado. Convalecencia corta. Otras han sido como cortarme el pelo, indoloras, sin notarlo, dando forma y favoreciendo. Otras todavía sangran, porque han sido como cortarme la mano, porque he separado de cuajo algo que amaba para que no se volviera contra mí, para que no me gangrenara mientras parecía calmarme con caricias…ésas han sido las más duras. Especialmente porque creo que aquéllos de los que me he alejado nunca entenderán bien por qué lo he hecho, y atribuirán a desagradecimiento o deslealtad lo que era simple supervivencia.
He dicho adiós a buena parte de mi inocencia, a sueños que empezaban a cumplirse, y a otros que se tornaban pesadillas. He dicho adiós a la creencia de que no estaba sola. He dicho adiós a lugares que odiaba, y a un trabajo que adoraba. Adiós a radicalismos, a intolerancias, a incomprensiones. Adiós a lo políticamente correcto, a decir y hacer lo que se espera de mí. Adiós, adiós…. Adiós también a la vida esperada, al comieron perdices, a lo que pudo ser.
Así que empiezo el año ligera de equipaje, con mi piel y mis huesitos, más delgada y más alta, y con un precioso tesoro de risa de agua, que se mira en mis ojos.
Adiós, 2009, no te echaré de menos. Pero te agradezco tres cosas: unirme con las mujeres de mi vida, dejarme perderme en un mar muy azul, y darme el impulso para empezar a caminar. Adiós.

sábado, 19 de diciembre de 2009

MATERNIDAD por Azules

El olor de tu pelo, brillante, de ébano,
el silencio de tu respiración tranquila.
Tu boca perfecta como una amapola,
y la caricia de tus pestañas en mi mejilla.

Tus manitas , cerradas, con sus dedos pequeños,
se apoyan confiadas y calientan mis pechos,
que se alzan, buscando, sintiendo aún el ansia
de no haber podido darte alimento.

Doy por buena la vida vivida,
el largo camino, lo hermoso y lo negro,
por mecerme esta noche, sintiendo ligero
el amor de tu peso sobre mi cuerpo.

La luna refleja su plata en tu bronce,
en tu piel perfecta que, codiciosa, protejo.
Y te miro, y te veo, y aún así no te creo.
Y te vuelvo a mirar, y te adoro en tu sueño.

viernes, 4 de diciembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD por Azules

En el pasillo de La Trinidad el estruendo ensordecía los tímpanos de los afortunados residentes que aún conservaban el oído. Los villancicos, entonados con desigual fortuna por los escolares que estaban de visita, llenaban el silencio que dejaba la ausencia de familiares.
Lo llenaban demasiado, en opinión de Germán. Se consideraba un veterano en la residencia, y ya había vivido varias visitas navideñas de los distintos colegios de la zona. Cada año uno. Y siempre coincidiendo con el día del Sorteo, que se transmitía íntegro por los televisores de todas las salas. Ante una audiencia con suerte medio dormida, y por lo general dormida del todo, o estuporosa, las bocas abiertas, las miradas ausentes...Así que se juntaban las panderetas de los niños con la campana sobre campana , y con el setentaydosmilquinientostres, ciento cincuenta mil pesetas. Demasiado para Germán.
Nunca pensó que se vería así, rodeado de viejos tan viejos como él, y de jóvenes incapaces de valerse por sí mismos, enfermos, con la mente sólo Dios sabía dónde. Y era siempre el veintidós de Diciembre cuando se le venían encima los años, la Navidad, la tristeza y la añoranza, todo de un de golpe. Solo, entre tanto niñato que le felicitaba las pascuas hablándole como a un bebé. Con lo que él había sido…ahora era poco más que nada. Sin su Matilde, su Mati, su amor, su compañera…Solo. Tumbando de pura rabia las figuritas del belén cuando la monja no miraba. Dejando los polvorones a medias, pensando en los dulces de Mati, la alegría de Mati, la ilusión con que compraba el décimo cada año.
Germán echó un vistazo por la sala, mirando sin comprender las sonrisas de las ancianas ante los cumplidos de los niños, las palmas de Sara, la niña autista, llevando un ritmo imaginario...Se fijó en el chaval de la chupa de cuero. Llevaba poco tiempo. Y ya había montado un par bastante sonadas. Bronca, insultos, agresiones a los celadores…hoy parecía tranquilo, casi manso. Esa mañana había visto el montoncito de pastillas al lado del desayuno. Bastante para tumbar a un caballo, pensó.
El chico le clavó los ojos azules de pupilas dilatadas. Vacíos, sin vida tras la medicación..pues no te queda, chaval…se dijo. Y pensó. Y sintió la impotencia infinita en el corredor de la muerte, que era lo que era esa residencia para ellos dos. Ya no saldrían de allí si no era muertos o anulados...pues no nos queda ,chaval.
Germán se levantó y se sentó junto al chico, que le miró, inexpresivo…”Y tú, ¿qué quieres para Navidad, chaval?”…”Que me quiten la puta medicación, Germán, que me deja seca la cabeza, y me duele mazo y no puedo pensar...que me sorben el cerebro, Germán, que no puedo más, que prefiero las voces”
“Eso está hecho, chaval”.
El día de Navidad, Germán no se levantó. Andaba lejos, con su Mati, preparando el puchero,el jamón, los dulces para los nietos, feliz de sentir sus aromas, sus sabores, viviendo de nuevo.
El de la chupa de cuero ya lo dijo, cuando lo sacaron bajo la sábana. “Y es que era de buena ley, este Germán”. El brillo de sus ojos se redobló cuando le dijo a la auxiliar: “ Cualquier cosa que le pedías, te la hacía… Tres días hace ya que nos cambiamos la medicación para que no me duela la cabeza. Eso sí que es un regalo”.

martes, 24 de noviembre de 2009

VOLVIENDO A JANE EYRE por Azules

Es difícil plasmar en no demasiadas líneas lo que significa esta novela para mí. Leí “ Jane Eyre” en mi adolescencia, y me ha acompañado durante toda mi vida. Como si supiera que iba a desear conservarla, la forré antes de leerla. Y así, este viejo libro de Clásicos Planeta, me ha seguido en las sucesivas etapas de mi camino, testigo mudo desde las estanterías, en los diferentes escenarios-casas de los distintos actos que van componiendo mi vida.
Las hermanas Brontë nacieron en York, Inglaterra, en el siglo XIX. Eran hijas de un vicario y tuvieron una vida marcada por la pobreza, la dureza del entorno y la presencia constante de la muerte de sus seres más queridos. Charlotte, la autora de Jane Eyre, fue la tercera en nacer. La cuarta fue Emily, autora de “Cumbres Borrascosas”, y la quinta fue Anne, que escribió “Agnes Grey”. Había, además, un hermano varón, que nació antes que Emily y con el que guardaron una estrecha relación. Las hermanas, juntas, lucharon por huir de lo que por su época, sexo y condición social parecía su destino inexorable.
La madre y las dos hermanas mayores murieron prematuramente. La vida de las Brontë es una constante batalla por no dejarse empapar por la oscuridad y la tristeza que siempre las rodeó. Por medio de la literatura, crearon mundos, fantásticos en su juventud, que guardaron algo de sobrenatural en el caso de “Cumbres Borrascosas” , y dieron paso a un realismo sin concesiones en “Jane Eyre”.
Jane,Jane…qué difícil es no encontrarse de vuelta a los terrores de la infancia, cuando tú los relatas con la angustia que sólo una niña puede sentir. Tu historia es el triunfo de la dignidad sobre la adversidad ,y de la voluntad sobre nuestros miedos. Durante toda la novela se refleja tu tremenda soledad, como pariente pobre, como humilde discípula y como mujer limitada por su tiempo. Una mujer que lucha por mantener su condición y reafirmar su independencia, aún en los tiempos más oscuros.
La historia de amor de Jane y Rochester…es universal. Y perenne. No importa cuántos años pasen, cada vez que él la abrasa con sus ojos negros, siento que traspasa las páginas del libro hasta llegar a mi retina.
Pero lo que más me conmueve no es ese amor. Sino el amor que siente Jane por lo que cree que es justo. La fidelidad a sus principios. La fuerza moral que proviene de recordar en todo momento quién es. Sin estridencias, sin grandes actos de heroísmo, Jane mantiene en todo momento una presencia de ánimo y una templanza comparables a las que presentó su creadora , Charlotte, en las difíciles circunstancias que se le presentaron.
Por eso, siempre vuelvo a Jane Eyre. En cada momento de cambio, de decisiones difíciles. Cuando siento que mi entorno se tambalea y me encuentro perdida, el mundo de Jane me acoge de nuevo. Y su vida susurra a la mía:” Conócete, cree en quien eres y en quien puedes llegar a ser”. Su dignidad levanta la mía. Me hace recordar quién soy y a qué me debo. Y a intentar mantener la dignidad que me corresponde como mujer.
Esto es lo que quiero compartir hoy. El regalo que nos hizo Charlotte Brontë, con su vida y con su obra.

**Dedicado a mi hermana, Lucía, "la más bella historia de amor que tuve y tendré".

domingo, 15 de noviembre de 2009

MUJER por Azules

No busques en mí a la niña que baje la mirada con timidez.
Ni una complaciente sonrisa cuando más la necesites.
No esperes de mí la tranquilidad que da la inexperiencia.
O la falsa serenidad de quien no conoce el riesgo, o el miedo.
Yo no seré para ti la cándida aprobación que muchos necesitan.
Y no romperé en llanto sólo para conmoverte.

Pero
Mis ojos te mirarán directamente mientras la timidez esté bajo la piel, temblando .
Y sonreiré mientras te bese y te acaricie el pelo, con mis piernas enredadas en torno a tu cuerpo.
Estaré tranquila cuando te vea dormido y, serenamente, pasee mis labios por tu espalda.
Te aceptaré como eres, en mi corazón y en mi seno.
Y puede que llore escondida en tu pecho.