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martes, 24 de noviembre de 2009

VOLVIENDO A JANE EYRE por Azules

Es difícil plasmar en no demasiadas líneas lo que significa esta novela para mí. Leí “ Jane Eyre” en mi adolescencia, y me ha acompañado durante toda mi vida. Como si supiera que iba a desear conservarla, la forré antes de leerla. Y así, este viejo libro de Clásicos Planeta, me ha seguido en las sucesivas etapas de mi camino, testigo mudo desde las estanterías, en los diferentes escenarios-casas de los distintos actos que van componiendo mi vida.
Las hermanas Brontë nacieron en York, Inglaterra, en el siglo XIX. Eran hijas de un vicario y tuvieron una vida marcada por la pobreza, la dureza del entorno y la presencia constante de la muerte de sus seres más queridos. Charlotte, la autora de Jane Eyre, fue la tercera en nacer. La cuarta fue Emily, autora de “Cumbres Borrascosas”, y la quinta fue Anne, que escribió “Agnes Grey”. Había, además, un hermano varón, que nació antes que Emily y con el que guardaron una estrecha relación. Las hermanas, juntas, lucharon por huir de lo que por su época, sexo y condición social parecía su destino inexorable.
La madre y las dos hermanas mayores murieron prematuramente. La vida de las Brontë es una constante batalla por no dejarse empapar por la oscuridad y la tristeza que siempre las rodeó. Por medio de la literatura, crearon mundos, fantásticos en su juventud, que guardaron algo de sobrenatural en el caso de “Cumbres Borrascosas” , y dieron paso a un realismo sin concesiones en “Jane Eyre”.
Jane,Jane…qué difícil es no encontrarse de vuelta a los terrores de la infancia, cuando tú los relatas con la angustia que sólo una niña puede sentir. Tu historia es el triunfo de la dignidad sobre la adversidad ,y de la voluntad sobre nuestros miedos. Durante toda la novela se refleja tu tremenda soledad, como pariente pobre, como humilde discípula y como mujer limitada por su tiempo. Una mujer que lucha por mantener su condición y reafirmar su independencia, aún en los tiempos más oscuros.
La historia de amor de Jane y Rochester…es universal. Y perenne. No importa cuántos años pasen, cada vez que él la abrasa con sus ojos negros, siento que traspasa las páginas del libro hasta llegar a mi retina.
Pero lo que más me conmueve no es ese amor. Sino el amor que siente Jane por lo que cree que es justo. La fidelidad a sus principios. La fuerza moral que proviene de recordar en todo momento quién es. Sin estridencias, sin grandes actos de heroísmo, Jane mantiene en todo momento una presencia de ánimo y una templanza comparables a las que presentó su creadora , Charlotte, en las difíciles circunstancias que se le presentaron.
Por eso, siempre vuelvo a Jane Eyre. En cada momento de cambio, de decisiones difíciles. Cuando siento que mi entorno se tambalea y me encuentro perdida, el mundo de Jane me acoge de nuevo. Y su vida susurra a la mía:” Conócete, cree en quien eres y en quien puedes llegar a ser”. Su dignidad levanta la mía. Me hace recordar quién soy y a qué me debo. Y a intentar mantener la dignidad que me corresponde como mujer.
Esto es lo que quiero compartir hoy. El regalo que nos hizo Charlotte Brontë, con su vida y con su obra.

**Dedicado a mi hermana, Lucía, "la más bella historia de amor que tuve y tendré".

2 comentarios:

Ellas dijo...

Jane Eyre, Rose Campbell, Polly Milton, Anne y George Kirrin, Darrell Rivers, Sally Hope, Pat e Isabel O’Sullivan, Ana Ozores, Catherine Earnshaw, Elizabeth Bennet, Enma Rouault, Concetta, Angelica etc. En algún momento de mi infancia o adolescencia me acompañaron y me aportaron algo. Gracias por presentármelas a todas. Gracias por dejarme los libros con los que tantas veces me quedé dormida desbaratando las encuadernaciones. Con todo mi cariño, para ti, en este día tan especial.

azules dijo...

Llevamos un poco de todas ellas dentro, verdad?