Adiós, 2009, año de adioses. El año que recordaré por las múltiples despedidas, por las veces que he cerrado una puerta sin mirar atrás, sobre todo para que no se me vieran las lágrimas. He ido soltando lastres, achicando agua, desprendiéndome de todo aquello que me pesaba, para, como dijo el grande, enfrentarme a la insoportable levedad de mi propio ser.
No tan insoportable, he de decir. Iniciar el camino en solitario ha sido duro, me he sentido triste a veces, perdida y asustada casi siempre, pero libre. Libre para asumir mis decisiones y responsabilidades. Para hacer lo que creía que tenía que hacer. Y eso es muy gratificante. Y hermoso.
Algunas despedidas han sido como extirpar un tumor, algo que necesitaba y quería, y que me ha sanado. Convalecencia corta. Otras han sido como cortarme el pelo, indoloras, sin notarlo, dando forma y favoreciendo. Otras todavía sangran, porque han sido como cortarme la mano, porque he separado de cuajo algo que amaba para que no se volviera contra mí, para que no me gangrenara mientras parecía calmarme con caricias…ésas han sido las más duras. Especialmente porque creo que aquéllos de los que me he alejado nunca entenderán bien por qué lo he hecho, y atribuirán a desagradecimiento o deslealtad lo que era simple supervivencia.
He dicho adiós a buena parte de mi inocencia, a sueños que empezaban a cumplirse, y a otros que se tornaban pesadillas. He dicho adiós a la creencia de que no estaba sola. He dicho adiós a lugares que odiaba, y a un trabajo que adoraba. Adiós a radicalismos, a intolerancias, a incomprensiones. Adiós a lo políticamente correcto, a decir y hacer lo que se espera de mí. Adiós, adiós…. Adiós también a la vida esperada, al comieron perdices, a lo que pudo ser.
Así que empiezo el año ligera de equipaje, con mi piel y mis huesitos, más delgada y más alta, y con un precioso tesoro de risa de agua, que se mira en mis ojos.
Adiós, 2009, no te echaré de menos. Pero te agradezco tres cosas: unirme con las mujeres de mi vida, dejarme perderme en un mar muy azul, y darme el impulso para empezar a caminar. Adiós.
Nosce Te Ipsum
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3 comentarios:
Fue mi adiós al 2006. Espectacular relato. Insuperable narración. Eres única azules.
Más delgada , más guapa y más lista !!!!
Adios y sobre todo vaya usted con Dios, con la Virgen María y con toda la corte celestial... que seguro que tienen más paciencia que esta simple mortal que ya se cansó de aguantar.
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