Nosce Te Ipsum

sábado, 30 de enero de 2010

LOS OJOS CERRADOS por Azules

Quema el dolor de tus labios
en la piel de mi cuello.
Tu húmedo aliento en mi nuca, hambriento, busca mi olor.
Entre mis clavículas, bajo mis lóbulos,
en el sudor de mi pecho.

Con los ojos cerrados, gritando en silencio,
mi cuerpo reclama y recibe a tu cuerpo.

Y no queda un rincón,
un hueco, un camino, un cabello,
que no labren tus manos,
febriles y sabias.
Como el escultor,
arrancas mi cuerpo de un bloque de hierro.

Buscamos latidos de pulsos ardiendo,
y mordemos, feroces de amor,
suaves de miedo, aspirando,
caníbales santos, por pasión redentos.

Y me vuelvo de agua,
y de tu agua bebo, saboreando
las mieles, las hieles, las lenguas, los vientres.
Y subimos al cielo.
Con los ojos abiertos.

4 comentarios:

Harpo dijo...

No me hagas sufrir...

azules dijo...

???

Herodoto dijo...

Ardes como el hielo,
cuando se adhiere a la mano.
Hay que saber tocarte,
para que el calor te desahaga.
Y entonces fluyes como el agua,
acariciando los entresijos.
Tengo tantas ganas de beberte,
para que calmes la sequía,
de este alma entre miles,
de este superviviente cansado,
de este perro en el desierto humano.
Eres tú, mi azul ardiente.

azules dijo...

Es hermoso, y conmovedor...Quién será agua que sacie tu sed.