Tengo pocos instantes de paz. Últimamente el ruido ocupa todos mis silencios. Y me cuesta tener la mente callada, sin verse en la necesidad de darme su opinión sobre cada cosa.
Pero, sobre el anochecer, encuentro un pequeño oasis, que me recuerda a ese momento preciso en el que te sumerges bajo el agua. Será por la calidez y la humedad del ambiente. Y por el vacío que noto en los oídos cuando me pongo los auriculares. De repente hay silencio, y hay música, que es silencio inteligente. Y mi perro Kike y yo nos tumbamos uno al lado del otro. Yo, a seguir pensando. Él, sólo a estar...
Por la noche huele bien en Bixquert. Es un olor fresco, de troncos de árboles, de brisa esperada, de los jazmines de mi abuela, de mi infancia. Miro el dibujo oscuro de las copas llenas de hojas. Como siluetas dibujadas en este cielo, azul marino de luna llena. Y veo con infinita ternura el perfil de la cabecita de Kike, tan mayor, ya, enfermo, tan inocente y dulce como siempre.
Pienso que se acercan tiempos difíciles. De pérdidas anunciadas. La vida ha cumplido su promesa, y la misma luz de plata que bañaba mi carita de nena, ahora me envuelve en la madurez. Y parece que me diga: "ya lo sabias niña, estas cosas tenían que llegar..." . La luna sabia me acuna y me mece . A mí me sorprende la calma con la que veo llegar lo inevitable. Con las lágrimas hacia dentro. Con una serenidad que nunca antes había habitado mi alma. Voy poco a poco diciendo adiós a gran parte de lo que más he amado en mi vida. Y acompaño su marcha, desde cerca, y desde donde puedo. Porque no es cosa de alejarse en el momento más importante de la vida, que es el de la partida
¿ Serán los grillos los mismos? ¿ Cuánto vive un grillo?. Dicen que muchos años. ¿ Me veían correr descalza por la pinada, igual que ahora ven a mi hija jugar?. La sábanas, tendidas, son las mismas. Los manteles, las mecedoras, la higuera, los almendros. Las altas escaleras y la verja verde de la entrada tambien. Son las mismas que vieron curvarse la espalda de mi abuelo. Y que ven tan curvada la de mi padre ahora. Hay otros habitantes nuevos en este pequeño paraíso. Docenas de matas de flores, hermosas y brillantes, crecidas bajo las manos de mi padre. Manos grandes y hábiles, ahora nudosas y manchadas. Pienso admirada en cómo ese hombre, antes enorme, de genio vivo y temible, cuida con exquisita delicadeza hasta el más pequeño retoño de sus dominios. Cómo le conmueve la belleza de las cosas , y trata con infinita paciencia y mimo pétalos, aguas, y hasta las piedras. Así dibuja el paisaje de nuestras vidas, con las pinceladas decididas y finas con que siempre ha pintado sus cuadros.
De noche, los ruidos de Bixquert sí son seguro los mismos. El mismo crujir de los mismos muebles, casi a la misma hora. El zumbido de las bombillas de la farolas. El roce de las hojas caidas, bajo los pies de algún animalito de caza nocturna. La vieja cisterna.
Tumbada en mi cama miro a la luna a la cara. Y sé que es mi deber que este sitio eterno, nuestro hogar, vea mi espalda curvarse. Que no es nuestro lo que nos dejaron los que pasaron antes por aquí. Es un préstamo. Y toda esta hermosura de olores de tierra, de luna derramada, plantas y árboles, sonidos de agua ...no es más que la vida misma. La que he de dejar a los que vienen detrás de mí.
Nosce Te Ipsum
sábado, 23 de julio de 2016
sábado, 1 de agosto de 2015
UNA PEQUEÑA MUERTE. por Azules
He perdido lo más valioso que de tí tenía.
He perdido la idea de tí.
La idea de tí llenaba mi cotidianeidad.
Sin ocuparla. La completaba.
Como una brisa leve, recorriendo mis habitaciones.
Lo mejor de la idea de tí es que saca lo mejor de mí.
Igual que tú sólo has sacado mi peor yo.
Lo que más espero de mí se despierta en tu idea.
Lo que más temo de mí, en tu presencia.
Y ahora, he corrido a protegerme.
Me he puesto a salvo de tí. Y de mí.
Y te he ofendido. Para asegurarme
de que jamás querrás volver.
Pero no medí el mudo morir que sería.
Que no faltas sólo tú.
( Siempre faltábamos alguno, no es cierto?)
Falta la posibilidad de tí.
Una posibilidad no se puede matar.
Al menos, no así como así.
Por tanto, este tiempo fue mía.
Qué curioso. Piénsalo.
Tu posibilidad fue mía.
Quería yo saber tanto?.
No lo necesitaba.
Me cayó encima. Me llovió... Oir, conocer.
Por qué ese empeño de la gente
en hablar, en proferir certezas.
Dejadme con mi duda!, que me da unas alas
para llegar de la mañana a la noche.
Y de esta noche a mañana
Y en esa reunión, las bocas hablaron, inconscientes.
Asesinas.
Fue esa sinceridad descuidada casual, como sin querer hacer daño.
Eso mató mi pequeño pájaro de posibilidad.
Saqué esa astilla afilada, goteando realidad,
que me desgarraba.
Y la usé para mantenerte lejos.
Y no dudaré en clavártela
si te acercas.
Porque ya no puedo tener una idea de tí.
Ni pensarte como te pensaba.
domingo, 21 de diciembre de 2014
COMPASIÓN por Azules
Qué frío daba mirarle a los ojos azules. Inexpresivos, sin brillo. Tenían la dudosa cualidad de mirar a través de los ojos de los demás, sin hacer contacto. Como si en realidad miraran algo que estaba detrás.
Solía tardar en contestar, dejando un incómodo silencio, hermético como su cara. Una vez, por probar, calló ella tambien para ver cuánto aguantaba mirándola en silencio con sus ojos lechosos y vacíos. Imperturbable, podía moverse en aquella nada el tiempo que hiciera falta
" ¿Y?"- espacio, silencio, pausa-. "¿Qué quieres que haga?"- un derroche verbal-. Pasaba por guapo, de ésos de lejos, con una arrogancia que delataba su reciente llegada a un escalón social.
Dentro, en la consulta de urgencias, estaba Merche. Como todas las Navidades. O eso habían comentado en la salita. Ella era la primera vez que la veía.
Merche era guapa y desagradable. Aún conservaba un buen tipo. No muy alta, delgada, con la fuerza de los nerviosos. Llevaba, a sus cuarentaytantos, la melena larga y oscura, con alguna cana ya larga en los lados de la cara. Canas intermitentes y brillantes. Como era Merche. Fulgurante y discontínua. Con sus giros bruscos e imprevistos. Con su humor intenso e inestable, que la había alejado de todos los que quería. O los que odiaba, según el momento.
Cuando le subió las mangas para curarla, sus brazos le recordaron los anillos de un árbol talado. Un corte por cada año, por cada decepción, por cada desesperación. Ahora se añadían unas finas líneas nuevas, heridas apenas sangrantes, de esas que no se hacen para morir, sino para sentirse un poco viva.
" ¿Y?"- azules, lechosos, de mármol- "dale ya el alta, y que se vaya". " Era por si querías valorarla, hablar con ella". Y él la miró otra vez desde lejos, desde donde quiera que el motivo por el que se dedicó a esto estuviera muerto y enterrado.
Así que entró con el alta. Merche estaba con las piernas cruzadas, la de abajo moviendo la de arriba.
Sí, Merche era guapa. Con su raya negra pintada en los ojos oscuros, y los hermosos huesos de su cara delgada. Y los labios, de un rojo rabioso que escapaba hacia arriba por los surcos que sobre la boca le había marcado el fumar.
"Llama a alguien"-"No tengo saldo"-"Yo marco desde aquí, no te preocupes"-"El tío que me ha traido, bueno, mi novio, se ha tenido que ir"- "Vale. ¿Y a quièn llamo?"-"A mi madre'.
Oyó el tono un buen rato.- "Le llamo del hospital"- Cuelgan.-" Se ha cortado, Merche". Y a Merche se le tuerce la boca.-" Ya. Pues llama a este, que es el padre de mi hija". " Un hijoputa, que tiene la culpa de que yo esté así. Lo menos que puede hacer es venir a por mí."
"Merche, que dice que tiene las llamadas restringidas"-" ¿Ves?. Un hijoputa. Ni le preocupa dónde estoy en Navidad".
"Bueno, pues me salgo fuera, que mi novio seguro que vuelve. Tiene un cochazo. Y ése por mí hace lo que sea. Es el mejor. Más que mi familia me quiere".
Y la vio salir sobre sus botas negras de tacón, la melena a media espalda, con chulería y olor a tabaco.
Y vio al guapo meterse en la salita para no cruzársela, para que no le rozara el halo de intensidad vital de la mujer. Para que no le contaminara de emociones, contradicciones ni sufrimiento.
A las seis de la mañana tuvo un respiro. A la calma de la madrugada, salió con un café de la máquina a respirar aire fresco.
Y vio a Merche sentada en la parada del autobús. Su silueta borrosa tras el cristal empañado. Fumando. Mirando al móvil sin saldo. Hecha un ovillo. Con el bolso barato colgando al hombro. Y con su vacío colgando del alma difícil, atormentada.
Solía tardar en contestar, dejando un incómodo silencio, hermético como su cara. Una vez, por probar, calló ella tambien para ver cuánto aguantaba mirándola en silencio con sus ojos lechosos y vacíos. Imperturbable, podía moverse en aquella nada el tiempo que hiciera falta
" ¿Y?"- espacio, silencio, pausa-. "¿Qué quieres que haga?"- un derroche verbal-. Pasaba por guapo, de ésos de lejos, con una arrogancia que delataba su reciente llegada a un escalón social.
Dentro, en la consulta de urgencias, estaba Merche. Como todas las Navidades. O eso habían comentado en la salita. Ella era la primera vez que la veía.
Merche era guapa y desagradable. Aún conservaba un buen tipo. No muy alta, delgada, con la fuerza de los nerviosos. Llevaba, a sus cuarentaytantos, la melena larga y oscura, con alguna cana ya larga en los lados de la cara. Canas intermitentes y brillantes. Como era Merche. Fulgurante y discontínua. Con sus giros bruscos e imprevistos. Con su humor intenso e inestable, que la había alejado de todos los que quería. O los que odiaba, según el momento.
Cuando le subió las mangas para curarla, sus brazos le recordaron los anillos de un árbol talado. Un corte por cada año, por cada decepción, por cada desesperación. Ahora se añadían unas finas líneas nuevas, heridas apenas sangrantes, de esas que no se hacen para morir, sino para sentirse un poco viva.
" ¿Y?"- azules, lechosos, de mármol- "dale ya el alta, y que se vaya". " Era por si querías valorarla, hablar con ella". Y él la miró otra vez desde lejos, desde donde quiera que el motivo por el que se dedicó a esto estuviera muerto y enterrado.
Así que entró con el alta. Merche estaba con las piernas cruzadas, la de abajo moviendo la de arriba.
Sí, Merche era guapa. Con su raya negra pintada en los ojos oscuros, y los hermosos huesos de su cara delgada. Y los labios, de un rojo rabioso que escapaba hacia arriba por los surcos que sobre la boca le había marcado el fumar.
"Llama a alguien"-"No tengo saldo"-"Yo marco desde aquí, no te preocupes"-"El tío que me ha traido, bueno, mi novio, se ha tenido que ir"- "Vale. ¿Y a quièn llamo?"-"A mi madre'.
Oyó el tono un buen rato.- "Le llamo del hospital"- Cuelgan.-" Se ha cortado, Merche". Y a Merche se le tuerce la boca.-" Ya. Pues llama a este, que es el padre de mi hija". " Un hijoputa, que tiene la culpa de que yo esté así. Lo menos que puede hacer es venir a por mí."
"Merche, que dice que tiene las llamadas restringidas"-" ¿Ves?. Un hijoputa. Ni le preocupa dónde estoy en Navidad".
"Bueno, pues me salgo fuera, que mi novio seguro que vuelve. Tiene un cochazo. Y ése por mí hace lo que sea. Es el mejor. Más que mi familia me quiere".
Y la vio salir sobre sus botas negras de tacón, la melena a media espalda, con chulería y olor a tabaco.
Y vio al guapo meterse en la salita para no cruzársela, para que no le rozara el halo de intensidad vital de la mujer. Para que no le contaminara de emociones, contradicciones ni sufrimiento.
A las seis de la mañana tuvo un respiro. A la calma de la madrugada, salió con un café de la máquina a respirar aire fresco.
Y vio a Merche sentada en la parada del autobús. Su silueta borrosa tras el cristal empañado. Fumando. Mirando al móvil sin saldo. Hecha un ovillo. Con el bolso barato colgando al hombro. Y con su vacío colgando del alma difícil, atormentada.
lunes, 27 de mayo de 2013
A VUELTAS CON LA RELIGIÓN por Azules
Pasan los años y, cada cierto tiempo, surge una "polémica". La supuesta polémica se repite cíclicamente, así que con la edad una tiene cierta sensación de "dejà vu" con un toque de aburrimiento, que me hace pensar en un montón de gente hablando sin escucharse unos a otros.
Porque, en estas cosas, sólo se te escucha la primera frase. A partir de ahí se te mete en el cajón " de los míos" o en el "de los otros", y el resto de lo que puedas aportar cae al vacío de las palabras nunca oídas. Y una nunca sale de ese cajón, porque realmente sería una decepción que no dijeras lo que los otros esperan que vayas a decir, en ese tema y otros que, al parecer, van "en el paquete ideológico".
El tema de la religion como asignatura, a mi entender, tiene dos enfoques:
Verter encima de los alumnos un puré espeso de religión, único, o comparado con otras. Cubrir el expediente, y generar hastío, indiferencia y rechazo. Creo que nadie, con fe o sin ella, quiere esto en realidad. O bien:
Considerar a los alumnos como mentes pensantes que tendrán que relacionarse, durante toda su vida, con otras mentes pensantes. Mentes que generan pensamientos que, a su vez generan sentimientos, y éstos acciones u omisiones.
Y creo que estamos de acuerdo en que los pensamientos, sentimientos, acciones y omisiones de los otros influyen necesariamente en nuestra vida, y viceversa.
¿ Por que estudiamos Filosofía? ¿ Acaso se nos exige estar de acuerdo con todo lo que leemos? Claro que no. El gran regalo que nos hace esta asignatura es "pensar sobre lo que pensamos", por qué lo pensamos, qué llevó a alguien a pensarlo, y qué consecuencias, a todos los niveles, tuvo ese pensamiento.
El ser humano es religioso. Esto es un hecho. Desde que es humano. Desde hace miles de años, y de miles de formas diferentes, ha tenido un pensamiento y sentimiento religioso. En todos los puntos de la tierra y en cualquier momento de la Historia. La palabra "dios" existe en todos los idiomas conocidos. Es un concepto que existe en todas las mentes, aunque sea para negar su existencia. Y se ha concebido de miles de formas diferentes.
No es por tanto descabellado pensar que la religión tiene un peso enorme en el inconsciente ( y en el consciente ) colectivo. Demasiado grande como para ignorarlo. Y que, por tanto, sigue influyendo en nuestros pensamientos-sentimientos-actos de una forma importantísima, seamos o no conscientes de ello.
Querer ignorar esto es querer ignorar una parte fundamental de nuestro propio conocimiento. Y del de nuestro entorno. Y esto nos priva de una importante herramienta a la hora de interaccionar con el medio, sea el que sea, en el que debamos desenvolvernos.
El hombre creó la religión. Es incontestable. ( Independientementede la fe o ausencia de ella que tengamos). Y, al hacerlo, al poner sus temores y anhelos más profundos, en manos de una instancia "superior" nos revela cuáles son. Estudiando una religión conocemos los más intimos deseos, sentimientos, miedos, del ser humano en un momento y contexto dados. Que, al final, vienen a ser los mismos. Una y otra vez.
A través de la religión, el hombre quiso tambien dominar al hombre. Y no ha dudado en utilizarla en beneficio propio, del poder imperante o de la oposición al poder. Estudiar las religiones es tambien, desgraciadamente, estudiar las tácticas y estrategias que, a través de los siglos, han hecho al hombre esclavo de otros. Y, en otras afortunadas ocasiones, le han hecho libre. Libre de otros, libre de sí mismo, libre de los condicionantes externos. A través del conocimiento, la comprensión, y la compasión
En mi opinión, desconocer toda esta información, es dejar un vacío en la formación demasiado grande. Puesto que casi todos, vivimos y nos relacionamos con otros. Y esos otros tendrán impulsos, respuestas, condicionantes, que ni siquiera ellos mismos comprenderán. Algunos, lo supliran con intuición. La mayoría sólo estará un poco más perdido.
Porque, en estas cosas, sólo se te escucha la primera frase. A partir de ahí se te mete en el cajón " de los míos" o en el "de los otros", y el resto de lo que puedas aportar cae al vacío de las palabras nunca oídas. Y una nunca sale de ese cajón, porque realmente sería una decepción que no dijeras lo que los otros esperan que vayas a decir, en ese tema y otros que, al parecer, van "en el paquete ideológico".
El tema de la religion como asignatura, a mi entender, tiene dos enfoques:
Verter encima de los alumnos un puré espeso de religión, único, o comparado con otras. Cubrir el expediente, y generar hastío, indiferencia y rechazo. Creo que nadie, con fe o sin ella, quiere esto en realidad. O bien:
Considerar a los alumnos como mentes pensantes que tendrán que relacionarse, durante toda su vida, con otras mentes pensantes. Mentes que generan pensamientos que, a su vez generan sentimientos, y éstos acciones u omisiones.
Y creo que estamos de acuerdo en que los pensamientos, sentimientos, acciones y omisiones de los otros influyen necesariamente en nuestra vida, y viceversa.
¿ Por que estudiamos Filosofía? ¿ Acaso se nos exige estar de acuerdo con todo lo que leemos? Claro que no. El gran regalo que nos hace esta asignatura es "pensar sobre lo que pensamos", por qué lo pensamos, qué llevó a alguien a pensarlo, y qué consecuencias, a todos los niveles, tuvo ese pensamiento.
El ser humano es religioso. Esto es un hecho. Desde que es humano. Desde hace miles de años, y de miles de formas diferentes, ha tenido un pensamiento y sentimiento religioso. En todos los puntos de la tierra y en cualquier momento de la Historia. La palabra "dios" existe en todos los idiomas conocidos. Es un concepto que existe en todas las mentes, aunque sea para negar su existencia. Y se ha concebido de miles de formas diferentes.
No es por tanto descabellado pensar que la religión tiene un peso enorme en el inconsciente ( y en el consciente ) colectivo. Demasiado grande como para ignorarlo. Y que, por tanto, sigue influyendo en nuestros pensamientos-sentimientos-actos de una forma importantísima, seamos o no conscientes de ello.
Querer ignorar esto es querer ignorar una parte fundamental de nuestro propio conocimiento. Y del de nuestro entorno. Y esto nos priva de una importante herramienta a la hora de interaccionar con el medio, sea el que sea, en el que debamos desenvolvernos.
El hombre creó la religión. Es incontestable. ( Independientementede la fe o ausencia de ella que tengamos). Y, al hacerlo, al poner sus temores y anhelos más profundos, en manos de una instancia "superior" nos revela cuáles son. Estudiando una religión conocemos los más intimos deseos, sentimientos, miedos, del ser humano en un momento y contexto dados. Que, al final, vienen a ser los mismos. Una y otra vez.
A través de la religión, el hombre quiso tambien dominar al hombre. Y no ha dudado en utilizarla en beneficio propio, del poder imperante o de la oposición al poder. Estudiar las religiones es tambien, desgraciadamente, estudiar las tácticas y estrategias que, a través de los siglos, han hecho al hombre esclavo de otros. Y, en otras afortunadas ocasiones, le han hecho libre. Libre de otros, libre de sí mismo, libre de los condicionantes externos. A través del conocimiento, la comprensión, y la compasión
En mi opinión, desconocer toda esta información, es dejar un vacío en la formación demasiado grande. Puesto que casi todos, vivimos y nos relacionamos con otros. Y esos otros tendrán impulsos, respuestas, condicionantes, que ni siquiera ellos mismos comprenderán. Algunos, lo supliran con intuición. La mayoría sólo estará un poco más perdido.
sábado, 12 de enero de 2013
QUÉ SOMOS SINO COSTUMBRE por Azules
He de dejar de pensar en extender
mi piel, rendida al tibio sol,
como una sábana, mecida por tu brisa
y la humedad temprana de tu voz.
He de cubrir mis pechos, y mi ombligo,
los nidos y refugios de mi cuerpo.
Ponerlos a salvo de tus labios
y el aleteo salvaje de tu verso.
No puedo ya querer de esta manera
sentir los fieros dedos de tu arado
marcando, revolviendo, traspasando
la entraña más oscura de mi tierra.
Y pondré un dique de dudas y razones,
firmemente asentado sobre el miedo.
Que separe formalmente, qué somos sino costumbre,
tu arena de la mía, tu aliento y viento de mi lumbre.
No olerá mi tibia piel por la mañana
a la tierra mojada por tus besos.
No seré la fresca hierba que te envuelva
y se enrede mimosa por tu cuello.
No taparé con mis palabras terciopelos
que no resisto que deslices en mi oido.
No habrá silencios de lenguas enlazadas
mientras tus manos tiran de mi pelo...
No puedo más, amor.
No puedo menos.
mi piel, rendida al tibio sol,
como una sábana, mecida por tu brisa
y la humedad temprana de tu voz.
He de cubrir mis pechos, y mi ombligo,
los nidos y refugios de mi cuerpo.
Ponerlos a salvo de tus labios
y el aleteo salvaje de tu verso.
No puedo ya querer de esta manera
sentir los fieros dedos de tu arado
marcando, revolviendo, traspasando
la entraña más oscura de mi tierra.
Y pondré un dique de dudas y razones,
firmemente asentado sobre el miedo.
Que separe formalmente, qué somos sino costumbre,
tu arena de la mía, tu aliento y viento de mi lumbre.
No olerá mi tibia piel por la mañana
a la tierra mojada por tus besos.
No seré la fresca hierba que te envuelva
y se enrede mimosa por tu cuello.
No taparé con mis palabras terciopelos
que no resisto que deslices en mi oido.
No habrá silencios de lenguas enlazadas
mientras tus manos tiran de mi pelo...
No puedo más, amor.
No puedo menos.
viernes, 16 de noviembre de 2012
NOVIEMBRE por Azules
No hay oscuridad como la de Noviembre. No es como una negra y brillante noche que nos regala el joven año. Ni la cálida, y violenta turbidez de las tormentas de verano. Es un cielo gris, espeso y difícil, con los párpados caídos y violáceos de los ancianos. Con su atmósfera densa y opresiva, de nubes metálicas y afiladas, nos deja deslumbrar por el halo blanco de un sol frío y distante que nos niega la mirada.
Noviembre es el principio de la larga marcha a través de días de noches prematuras y prolongadas. A través del gélido humor que empapa piel y huesos, atravesando cualquier capa de alpaca, amor, o consuelo. Y clava sus cristales de hielo en nuestro ánimo, con presagios de muerte y eterno destierro.
Qué largos se hacen sus cortos días. Qué interminable sensación de aislamiento enajena los sentidos, exaltándolos o apagándolos , alejando de cualquier modo el espíritu , elevando, hundiendo y, en definitiva, rompiendo.
Noviembre es muerte y es sufrimiento. Es un ser temible y desdentado. Devora a sus hijos, pero los devora desde dentro. Es la desesperanza. El viento y la lluvia que arrecia el miedo. Y el que nace en Noviembre arrastra ese peso como un condenado su remordimiento. Se agazapa en las sombras armado frente a su padre homicida. Y cierra los ojos y aprieta la mandíbula esperando resistirse una vez más, un año más... Si Noviembre te mira a los ojos, nunca dejará de hacerlo.
Noviembre es el principio de la larga marcha a través de días de noches prematuras y prolongadas. A través del gélido humor que empapa piel y huesos, atravesando cualquier capa de alpaca, amor, o consuelo. Y clava sus cristales de hielo en nuestro ánimo, con presagios de muerte y eterno destierro.
Qué largos se hacen sus cortos días. Qué interminable sensación de aislamiento enajena los sentidos, exaltándolos o apagándolos , alejando de cualquier modo el espíritu , elevando, hundiendo y, en definitiva, rompiendo.
Noviembre es muerte y es sufrimiento. Es un ser temible y desdentado. Devora a sus hijos, pero los devora desde dentro. Es la desesperanza. El viento y la lluvia que arrecia el miedo. Y el que nace en Noviembre arrastra ese peso como un condenado su remordimiento. Se agazapa en las sombras armado frente a su padre homicida. Y cierra los ojos y aprieta la mandíbula esperando resistirse una vez más, un año más... Si Noviembre te mira a los ojos, nunca dejará de hacerlo.
martes, 23 de octubre de 2012
CON LECHE Y AZÚCAR
"¿Por qué fue suficiente
hablarle, con los ojos, desde allí ?
Si en ese mismo instante .
su vida era tranquila y feliz...
La vino a revolver
con bollitos y miel .
Mareas en la tierra.
el cielo iba cubriéndose de gris .
¿Porque salió en torrente
el miedo y las ganas de sentir?
Y quiso saborear la masa de su pan .
Revolvió su calor, con su voz
con leche y azúcar..... se lo dio a beber
Moldeó el corazón la razón , con unos besos
de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo ,
y caramelo parecía al terminar.
Y quiso saborear la masa de su pan
Escríbele canciones,
envíale su voz donde él esté .
Nadando por su almohada
le vino a visitar en sueños él,...
La vino a revolver ,
y se dejó hacer.
Estampidas en la tierra,
el cielo iba tiñendose marfil ...
¿Por qué brotó en torrente
el verbo y las ganas de sentir ?
Y pudo saborear la masa de su pan .
Revolvió su calor, con su voz ,
con leche y azúcar... se lo dio a beber
Moldeó el corazón la razón , con unos besos
de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo
y caramelo parecía al terminar ...
Y quiso saborear la masa de su pan."
BEBE- "REVOLVIÓ"
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