"Hace días que me noto perros en las venas. Los siento correr ansiosos, olfateando, respondiendo a la llamada de otros perros de fuera. Y en los codos de mis vasos , en los cruces de las arterias, gruñen inquietos, rasgando , rompiendo, lacerando , buscando la salida, persiguiendo a su presa. Ya hace días que bajo el amor de la piel se cuece la cólera, y pequeñas gotas de dulce sudor templan el bullicio de las fieras. Se me remueven, inquietas, las entrañas, los pulsos, las ideas.
Veo a otros, y veo mover sus labios, sin salir palabras, sino ladridos, en las horas de los días. De los días de esta época. Miedo, ira, envidia, soberbia, codicia, miseria. Ecos de alimañas me rodean. Atronan las palabras y los gestos. Hambrientos carroñeros me sueltan sus pestilentes alientos. Provocan a mis bestias. Me quedo tan quieta...Lleno de paz mis huecos y contemplo dede lejos... miro fijamente a un punto y cuento mis silencios.
Las zorras son viejas y jadean, enceladas, aúllan como brujas, proclamando su fealdad y remordimiento. Soltando lentamente su veneno. Huelen triunfales la lava silenciosa que late bajo mi pecho. Esperando verme caer, con la alegría del que cayó primero.
Hago mi piel más blanca, mi lengua más dulce. No toco, sólo acaricio. No contesto. No me muevo...
Noto en mis venas removerse a los perros..."
Nosce Te Ipsum
viernes, 20 de enero de 2012
martes, 10 de enero de 2012
DONDE ESTAMOS por Azules
Estamos en ese punto
en que sobran las palabras.
Demasiado entendemos
que es un molesto exceso usarlas.
Estamos en ese punto.
Ese punto.
En que mis ojos no buscan los tuyos
por si acaso tu mirada
rehuye mi mirada.
Y tus ojos miran todo,
ven todo en esta sala.
Excepto mis ojos.
No vaya a ser
que mi mirada rehuya tu mirada.
Y así, huyendo unos y otros,
chocan contra las paredes
las pupilas,
las odiosas mezquindades,
y las intenciones no intentadas.
Estamos
en ese horrible punto
en que nadie dice nada.
Porque todo es enojoso.
El silencio, y las palabras.
Moverse, o quedarse quieto.
Todo obliga a explicaciones
sobre explicaciones pasadas.
Y percibo tu fastidio,
entre aburrida y fastidiada.
Es el momento, gelatinoso,
de deshacerse de esta pulpa , pegajosa, irritante,
que nos une y nos separa.
Y lo mejor parece ser huir
limpiándose los restos
de las palabras dadas.
Así escribimos nuestra historia,
que tuvo un principio, sin planteamiento,
un desenlace,
y apenas un argumento, esponjoso,
suave de aire,y con volumen engañoso.
Qué molesto ver, en el fondo de tus ojos,
antes dulces y serenos,
esa sensación incómoda, de obligación imaginada.
Quisiera no guardarte rencor por ello.
Quisiera no ver tu presunción,
no ver mi exposición,
quisiera no haber nunca respondido a tu llamada.
En este punto estamos, recelosos y atrapados.
Silenciados y furtivos.
Ahogados y molestos.
En esta tediosa nada.
en que sobran las palabras.
Demasiado entendemos
que es un molesto exceso usarlas.
Estamos en ese punto.
Ese punto.
En que mis ojos no buscan los tuyos
por si acaso tu mirada
rehuye mi mirada.
Y tus ojos miran todo,
ven todo en esta sala.
Excepto mis ojos.
No vaya a ser
que mi mirada rehuya tu mirada.
Y así, huyendo unos y otros,
chocan contra las paredes
las pupilas,
las odiosas mezquindades,
y las intenciones no intentadas.
Estamos
en ese horrible punto
en que nadie dice nada.
Porque todo es enojoso.
El silencio, y las palabras.
Moverse, o quedarse quieto.
Todo obliga a explicaciones
sobre explicaciones pasadas.
Y percibo tu fastidio,
entre aburrida y fastidiada.
Es el momento, gelatinoso,
de deshacerse de esta pulpa , pegajosa, irritante,
que nos une y nos separa.
Y lo mejor parece ser huir
limpiándose los restos
de las palabras dadas.
Así escribimos nuestra historia,
que tuvo un principio, sin planteamiento,
un desenlace,
y apenas un argumento, esponjoso,
suave de aire,y con volumen engañoso.
Qué molesto ver, en el fondo de tus ojos,
antes dulces y serenos,
esa sensación incómoda, de obligación imaginada.
Quisiera no guardarte rencor por ello.
Quisiera no ver tu presunción,
no ver mi exposición,
quisiera no haber nunca respondido a tu llamada.
En este punto estamos, recelosos y atrapados.
Silenciados y furtivos.
Ahogados y molestos.
En esta tediosa nada.
domingo, 1 de enero de 2012
TOCANDO LAS BOWLINGS por Azules
Pues yo creo que, ya que vamos recortando un poquito por allí, y otro poco por allá, y ahora aquí para igualar, y por el otro lado para que nos quede recto...recortando, recortando, digo yo que a ver si baja la ratio de cansinos, pelmazos, cargantes, pesados, fastidiosos, impertinentes, abusadores de tiempo y energías ajenos, que se conocen en su totalidad con el prodigioso témino, fruto de nuestra rica lengua castellana, de..." Tocapelotas".
De la mañana a la noche nos encontramos con un sinfín de profesionales del touching. Gloria bendita. A todas horas hay que irlos esquivando, lo que requiere una habilidad que sólo dan los años de práctica, y una rapidez que los mismos años van restando. Ay, tantos años de educación de la de antes, y hay que reestructurarse la mente, que riéte tú del psicoanálisis, para no sentirse culpable por enviar a cualquier pesado de estos a darse un paseo, pero largo.
Y de buena mañana, ahí están, con sus 90 km/h por el carril del medio, que ni mueven ni dejan mover, o con sus 160 por el carril izquierdo, bien repegaditos y echándote largas, los muy cortos. Y es que ya se levantan con ganas.
Que llegan a los sitios buscando a ver quién es el machaca que va a pagar que tengan un mal día.
Qué arte. El del fastidio ajeno. Aunque implique el propio fastidio...y qué bonito es un tocar las narices. Hay que aprovechar la ocasión, que puede ser cualquiera.
Que el otro hace un chiste: el tocapelotas se pone muy serio y dice que no le parece bien . Que te encuentras en una situación embarazosa: oye, le entra un sentido del humor bárbaro y se te pasa haciendo el chistecito a tu costa toda la tarde. Qué mona la cansina que te encuentra " aún " tan guapa, o "mejor así que más delgada". Qué majete el que bebe para soltarse, con lo guapo que está con la boca cerrada , que ni babea ni nada.
Qué oportuno el pegajoso del "Poyaque", una subespecie de touchingballs. Profesional. Un artista. "Pues ya que vas, pues ya que estás, pues ya que estoy..." pues eso: dispongo de tu tiempo a mi antojo. Total ya que estamos fastidiando...
Y qué decir del pringoso, repelentito, y repesadito guardián de la moral. Siempre con su dedito levantado: que eso no se hace , que tú más, que es culpa tuya, que tendrías que dar gracias...Cansadita me tiene tanto humilde soberbioso. Mirando vidas ajenas en vez de construirse la suya: que todo lo saben y todo lo sabían. Que nunca lo han hecho, pero lo harían de otra manera. Que son sensibles hasta para insultar. Que te hacen daño porque te quieren, o porque quieren a otro, a todo el mundo, que son pura bondad, lagrimeo mal entendido.
Cuánto petardo, Señor. Dame fuerzas. Que alguno me da hasta miedito: casi peor que el moral, es el pelmazo social: que se ampara en la Educación ( ese concepto tan, por lo visto, elástico y acomodaticio). La invocan a diario, para repartir estopa a diestro y siniestro. Me entran temblores, y fatigas, cuando oigo " yo soy una señora", o "porque yo sí tengo educación". Y me preparo para oir un chorreo magistral de improperios y desproporciones...y más te vale estar de acuerdo, que si no se buscan en la wikipedia un palabro para crucificarte. Correveidiles, chismosos, maledicentes, disfrutones agoreros, pequeñas garrapatillas que chupan la savia de los demás, supurando orgullos y envidias. Que la culpa de todo la tiene alguien, y ese alguien nunca son ellos. Que si te va mal, es por tu culpa, y si te va bien, algo malo habrás hecho.
Ay, año que se va, mándalos lejos. Y que tanta gloria lleven como descanso dejan!!.
De la mañana a la noche nos encontramos con un sinfín de profesionales del touching. Gloria bendita. A todas horas hay que irlos esquivando, lo que requiere una habilidad que sólo dan los años de práctica, y una rapidez que los mismos años van restando. Ay, tantos años de educación de la de antes, y hay que reestructurarse la mente, que riéte tú del psicoanálisis, para no sentirse culpable por enviar a cualquier pesado de estos a darse un paseo, pero largo.
Y de buena mañana, ahí están, con sus 90 km/h por el carril del medio, que ni mueven ni dejan mover, o con sus 160 por el carril izquierdo, bien repegaditos y echándote largas, los muy cortos. Y es que ya se levantan con ganas.
Que llegan a los sitios buscando a ver quién es el machaca que va a pagar que tengan un mal día.
Qué arte. El del fastidio ajeno. Aunque implique el propio fastidio...y qué bonito es un tocar las narices. Hay que aprovechar la ocasión, que puede ser cualquiera.
Que el otro hace un chiste: el tocapelotas se pone muy serio y dice que no le parece bien . Que te encuentras en una situación embarazosa: oye, le entra un sentido del humor bárbaro y se te pasa haciendo el chistecito a tu costa toda la tarde. Qué mona la cansina que te encuentra " aún " tan guapa, o "mejor así que más delgada". Qué majete el que bebe para soltarse, con lo guapo que está con la boca cerrada , que ni babea ni nada.
Qué oportuno el pegajoso del "Poyaque", una subespecie de touchingballs. Profesional. Un artista. "Pues ya que vas, pues ya que estás, pues ya que estoy..." pues eso: dispongo de tu tiempo a mi antojo. Total ya que estamos fastidiando...
Y qué decir del pringoso, repelentito, y repesadito guardián de la moral. Siempre con su dedito levantado: que eso no se hace , que tú más, que es culpa tuya, que tendrías que dar gracias...Cansadita me tiene tanto humilde soberbioso. Mirando vidas ajenas en vez de construirse la suya: que todo lo saben y todo lo sabían. Que nunca lo han hecho, pero lo harían de otra manera. Que son sensibles hasta para insultar. Que te hacen daño porque te quieren, o porque quieren a otro, a todo el mundo, que son pura bondad, lagrimeo mal entendido.
Cuánto petardo, Señor. Dame fuerzas. Que alguno me da hasta miedito: casi peor que el moral, es el pelmazo social: que se ampara en la Educación ( ese concepto tan, por lo visto, elástico y acomodaticio). La invocan a diario, para repartir estopa a diestro y siniestro. Me entran temblores, y fatigas, cuando oigo " yo soy una señora", o "porque yo sí tengo educación". Y me preparo para oir un chorreo magistral de improperios y desproporciones...y más te vale estar de acuerdo, que si no se buscan en la wikipedia un palabro para crucificarte. Correveidiles, chismosos, maledicentes, disfrutones agoreros, pequeñas garrapatillas que chupan la savia de los demás, supurando orgullos y envidias. Que la culpa de todo la tiene alguien, y ese alguien nunca son ellos. Que si te va mal, es por tu culpa, y si te va bien, algo malo habrás hecho.
Ay, año que se va, mándalos lejos. Y que tanta gloria lleven como descanso dejan!!.
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