Nosce Te Ipsum

sábado, 19 de diciembre de 2009

MATERNIDAD por Azules

El olor de tu pelo, brillante, de ébano,
el silencio de tu respiración tranquila.
Tu boca perfecta como una amapola,
y la caricia de tus pestañas en mi mejilla.

Tus manitas , cerradas, con sus dedos pequeños,
se apoyan confiadas y calientan mis pechos,
que se alzan, buscando, sintiendo aún el ansia
de no haber podido darte alimento.

Doy por buena la vida vivida,
el largo camino, lo hermoso y lo negro,
por mecerme esta noche, sintiendo ligero
el amor de tu peso sobre mi cuerpo.

La luna refleja su plata en tu bronce,
en tu piel perfecta que, codiciosa, protejo.
Y te miro, y te veo, y aún así no te creo.
Y te vuelvo a mirar, y te adoro en tu sueño.

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