Nosce Te Ipsum

lunes, 20 de septiembre de 2010

DIARIO DE UN VIAJE: Días 3 y 4 por Azules

La mañana del tercer día me encontró de un humor excelente. Desayunito y a la carretera, que me voy a Vetusta, a ver si veo a La Regenta. Cuántas veces me he leído ese libro...no sé cómo la llaman la Mme. Bovary española, si la Bovary no era más que una insoportable consentida y con Transtorno Límite de Personalidad...casi ofende la comparación.
A lo que iba. En esa mañana radiante, que tanto prometía, me encuentro con que los mineros han cortado la carretera...bien, bien. Tienen toda la razón, creo. De hecho, no se oye ni una sola palabra en contra de ellos ( acabamos los conductores de tertulia en el árcén, claro). pero retrasan mis planes algo más de una hora.
Finalmente, Oviedo. Qué hermosa...colma todas mis expectativas: la Catedral, la Cámara Santa con sus cruces: una edificación de siglo IX, tan sobria y digna que sobrecoge. Y una no puede más que quedarse callada y contemplar. Distingo los antiguos símbolos cristianos, tan puros, tan eternos...La Catedral es majestuosa, las columnas siempre elevándose hacia Dios, y el espíritu con ellas. Me siento un rato mirando al vacío, escuchando el silencio, preguntándome, al contrario que Lope de Vega, por qué, Jesús Mío, a mi puerta no llamas...
Como cerca de la Catedral, donde una camarera de aspecto recio y viril me llama "princesa" todo el tiempo.
Después, subo a pie desde el casco antiguo hasta Santa María del Naranco: cinco kilómetros del ala...cuesta arriba...parecía más fácil en mi mente.
Todo lo que diga de Santa maría y de San Miguel me va a sonar hueco y vano, tantas cosas ya se han dicho...Hace mil doscientos años el hombre quiso tocar el cielo, con sus medios escasos y su fe inmensa. Y lo logró. Y perdura hasta nosotros.
Vuelvo agotada al hotel. Contenta. Me doy un pequeño homenaje, y a dormir...no recuerdo ni haber apoyado la mejilla.
Al día siguiente, cansada, me lo tomo con calma. Por la mañana, me acerco al pueblo vecino*: son las fiestas del patrón y hay misa solemne cantada por un coro del concejo...la iglesia es bonita, con unas inscripciones en el suelo que indican que lo vaqueiros no han de pasar de un punto...pues mira , lo entiendo, porque al final acabo de los nervios, agobiada por un montón de loros endomingados que no paran de hablar, ni cuando empieza la misa. Para colmo, el coro, bien entonado, eso sí, saca las guitarritas y empieza con el "cumbayé" del amor del Señor...No sé a qué espera el Papa para prohibir esos cantitos de campamento. No duro dentro ni dos segundos.
Por la tarde voy a la playa** más increíble que he visto nunca, flanqueada por acantilados de vértigo, agreste y salvaje, con el agua salpicada de enormes rocas...me quedo leyendo un rato. A la vuelta, paro en un Faro*** para ver la puesta de sol. Hay unas cuantas personas más...no se oye mas que el ulular del viento y los gritos de las gaviotas.
Esta noche, de tertulia en el hotel. Un senderista de corazón montañero me sorprende con su lenguaje de frases hermosas y palabras que ya no se oyen.

*San Martín de Luiña.** Playa de Silencio *** Faro Vidio

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya,vaya....que bellos recuerdos me traes a la mente. Oviedo, Santa María del Naranco. Hace 9 años que estuve alli, y me encantó. Volveré, seguro que volveré. Fueron mis primeras vacaciones de casada, y esas......no se olvidan.
Besos desde Valencia.
Eva

pepgalotto dijo...

Un viaje emotivo; deseo que te resulte precioso para los sentidos y también para el corazón