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jueves, 23 de septiembre de 2010

DIARIO DE UN VIAJE: Dia 7 y Nota por azules

El día siete merece un artículo por sí mismo. Hoy he recorrido más de trescientos kilómetros.Y no borraría ni uno sólo de ellos. Esta mañana me he adentrado en el corazón de Asturias. He conocido el lugar donde nació nuestra España actual, donde se inició la Reconquista en el siglo VIII. Siguiendo el Sella río arriba he llegado al Santuario de la Virgen de Covadonga. Aunque lo que, en un principio, llama mi atención es la imponente Basílica que domina el panorama. La Basílica de Covadonga fue construida entre los siglos XIX-XX, segun me aclara un bien dispuesto y jovencísimo sacerdote al que intercepto para acribillar a preguntas. He de reconocer el extraño buen gusto y sobriedad del recinto, para la época. La Basílica rezuma piedad, devoción y recogimiento. La Cruz de la Victoria centra las miradas. Parece flotar sobre el Altar Mayor. No hay adornos superfluos, sólo la Cruz, que parece mover algo en lo más atávico, en lo más oculto de mi cerebro. No sé qué es, pero algo similar a una criatura primitiva , por largo tiempo dormida, se remueve en mi interior. Sólo puedo callar, y aceptar.
Muy cerca de la Basílica, en el Santuario, está la pequeña imagen de la Virgen de Covadonga. Humilde, guardada entre rocas. Llego a tiempo de escuchar parte de la homilía. El sacerdote habla de la lucha de los mineros, y tiene una oración para ellos. No en vano fue éste un lugar de rebelión, de alzamiento, de batallas ganadas. En este lugar se conmemora la victoria de Pelayo sobre los árabes que habían invadido la península. El principio de una guerra que se iba a ganar palmo a palmo, recuperando el territorio para la Cristiandad. La Cruz de la Victoria es una réplica de la que se encuentra en Oviedo, que es, se cree, la que llevaba Pelayo durante la batalla. Su inscripción:
" Con este signo se protege al piadoso.
Con este signo se vence al enemigo".

Continúo la ruta hacia el interior, y me adentro en el Parque de los Picos de Europa. La carretera sube, retorciéndose , y llevándome más y más arriba. Ciertamente llega un punto en el que sólo veo montañas, picos grises y pardos recortando el cielo. Hoy el día es soleado y claro, lo que es una suerte, según luego me explican, y me permite apreciar las hileras interminables de dientes de sierra.
Y vacas. Muchas. Enormes. Caminan en libertad, sabiéndose las dueñas del terreno. En un momento dado me encuentro varias de ellas tumbadas plácidamente sobre la carretera. Los conductores hacemos filigranas para no chocar contra ellas ni despeñarnos. Pienso que en este país las vacas son sagradas a veces, cuando a ellas les da la gana. Mi destino final son los lagos, pero éste es uno de esos casos en que lo realmente hermoso hasta doler es el propio camino.
De vuelta, paro a comer en Cangas de Onís. Hay un precioso y robusto puente romano, con adoquines que se clavan como cuchillos en los pies. Y una ermita del siglo VIII,la más antigua que se conoce, varias veces reconstruida, que se construyó para honrar la Cruz , y que alberga un dolmen en su interior.
Aprovecho para aprovisionarme en un comercio centenario de quesos de la zona, Cabrales incluidos, orujos , anchoas de Llanes y dulces de manzana.
Ribadesella me gusta, aunque no aporta nada nuevo. Sí Lastres, otro pueblo pesquero. A diferencia de los demás, no vive de cara al mar, sino más bien de lado. Paseo por el casco antiguo disfrutando de los pequeños rincones, de detalles delicados, y de las fachadas.bien conservadas. Las cuestas son empinadas y duras, pero vale la pena.
Vuelvo a casa, a Soto de Luiña. Mañana dejará de ser mi casa. Me voy despidiendo en silencio de sus rincones, mientras paseo. Con agradecimiento, con humildad.
Hay luna llena, que ilumina mi buhardilla sin miramientos. Y hace que vea mi piel aún más blanca.


NOTA: He recibido varios mensajes solicitando que los nombres de los lugares que cito. Así que los añado a los artículos anteriores.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se me ponen los pelos de punta leyendo tú viaje. Son tantos recuerdos....tantas emociones que vuelven a salir afura. Bonita tierra, Asturias. Volveré, cada vez lo tengo mas claro.
Eva

Anónimo dijo...

"HOC SIGNO TVETVR PIVS. HOC SIGNO VINITUR INMICVS"... "Con este signo se protege al piadoso. Con este signo se vence al enemigo"...
Nunca olvidaré el momento en que conocí de la existencia de esta cruz,la Cruz de la Victoria... hay veces que pienso que los milagros existen...