He llegado al Paraíso*. Bien es verdad que, después de nueve horas conduciendo, cualquier lugar tranquilo, con sitio para desplazarte caminando y una cama suave puede parecer un paraíso. Pero no. Esto es EL paraiso.
No me extiendo en los detalles del viaje. A veces, pesado. A partir de entrar en la provincia, hermoso y complicado. Puerto de alta montaña. Niebla intensa, no se veía más allá de un metro. Pensé: " Seré yo, que no soy de aquí, y no estoy acostumbrada". La verdad es que todos íbamos igual de despacio. Y, cuando la niebla se dignó a retirarse, nos mostró el paisaje mágico, de altísimos y verdes bosques, de los que mis ojos no han parado de llenarse... Cuando menos te lo esperas, el mar. No azulado y tranquilo, como el nuestro. Es un mar gris, embravecido, en lucha constante con los acantilados, altísimos, vestidos de roca y verde. A veces cuesta distinguir dónde se encuentra con el cielo. Es curioso que un mar tan agitado transmita esta paz.
Tomo una carretera secundaria. Ya no veo el bosque. Soy parte de él. Casi espero que me salude alguna extraña criatura mitológica. Y llego a mi destino. Un pequeñísimo pueblo**, de casas amables y cuidadas, con una plaza central hermosísima y un río que compensa su escaso tamaño con el ruido que inunda el pueblo. Veo peregrinos pasar. Santiago aún queda lejos.
El pasado está presente de forma constante. Mi hotel, de pocas habitaciones y mucho encanto, esté lleno de antigüedades. Y el periódico que leo en una tasca se llama " La Nueva España del Occidente"...me llama la atención que , siguiendo a las dos páginas de anuncios de contactos ( más que explícitos), siguen otras tantas de esquelas como las de antes, con larguísimas listas de hijos, hijos políticos, nietos, el nombre de la empresa familiar y hasta " su fiel" persona de servicio...se nota que estoy cerca de Vetusta.
Me acuesto en una habitación abuhardillada. Una ventana en el techo me dejaría ver las estrellas si no lloviznara.
Francamente, espero que mañana no salga el sol.
* Asturias. ** Soto de Luiña
Nosce Te Ipsum
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