Nosce Te Ipsum

sábado, 12 de enero de 2013

QUÉ SOMOS SINO COSTUMBRE por Azules

He de dejar de pensar en extender
mi piel, rendida al tibio sol,
como una sábana, mecida por tu brisa
y la humedad temprana de tu voz.

He de cubrir mis pechos, y mi ombligo,
los nidos y refugios de mi cuerpo.
Ponerlos a salvo de tus labios
y el aleteo salvaje de tu verso.

No puedo ya querer de esta manera
sentir los fieros dedos de tu arado
marcando, revolviendo, traspasando
la entraña más oscura de mi tierra.

Y pondré un dique de dudas y razones,
firmemente asentado sobre el miedo.
Que separe formalmente, qué somos sino costumbre,
tu arena de la mía, tu aliento y viento de mi lumbre.

No olerá mi tibia piel por la mañana
a la tierra mojada por tus besos.
No seré la fresca hierba que te envuelva
y se enrede mimosa por tu cuello.

No taparé con mis palabras terciopelos
que no resisto que deslices en mi oido.
No habrá silencios de lenguas enlazadas
mientras tus manos tiran de mi pelo...

No puedo más, amor.
No puedo menos.

No hay comentarios: