Pues yo creo que, ya que vamos recortando un poquito por allí, y otro poco por allá, y ahora aquí para igualar, y por el otro lado para que nos quede recto...recortando, recortando, digo yo que a ver si baja la ratio de cansinos, pelmazos, cargantes, pesados, fastidiosos, impertinentes, abusadores de tiempo y energías ajenos, que se conocen en su totalidad con el prodigioso témino, fruto de nuestra rica lengua castellana, de..." Tocapelotas".
De la mañana a la noche nos encontramos con un sinfín de profesionales del touching. Gloria bendita. A todas horas hay que irlos esquivando, lo que requiere una habilidad que sólo dan los años de práctica, y una rapidez que los mismos años van restando. Ay, tantos años de educación de la de antes, y hay que reestructurarse la mente, que riéte tú del psicoanálisis, para no sentirse culpable por enviar a cualquier pesado de estos a darse un paseo, pero largo.
Y de buena mañana, ahí están, con sus 90 km/h por el carril del medio, que ni mueven ni dejan mover, o con sus 160 por el carril izquierdo, bien repegaditos y echándote largas, los muy cortos. Y es que ya se levantan con ganas.
Que llegan a los sitios buscando a ver quién es el machaca que va a pagar que tengan un mal día.
Qué arte. El del fastidio ajeno. Aunque implique el propio fastidio...y qué bonito es un tocar las narices. Hay que aprovechar la ocasión, que puede ser cualquiera.
Que el otro hace un chiste: el tocapelotas se pone muy serio y dice que no le parece bien . Que te encuentras en una situación embarazosa: oye, le entra un sentido del humor bárbaro y se te pasa haciendo el chistecito a tu costa toda la tarde. Qué mona la cansina que te encuentra " aún " tan guapa, o "mejor así que más delgada". Qué majete el que bebe para soltarse, con lo guapo que está con la boca cerrada , que ni babea ni nada.
Qué oportuno el pegajoso del "Poyaque", una subespecie de touchingballs. Profesional. Un artista. "Pues ya que vas, pues ya que estás, pues ya que estoy..." pues eso: dispongo de tu tiempo a mi antojo. Total ya que estamos fastidiando...
Y qué decir del pringoso, repelentito, y repesadito guardián de la moral. Siempre con su dedito levantado: que eso no se hace , que tú más, que es culpa tuya, que tendrías que dar gracias...Cansadita me tiene tanto humilde soberbioso. Mirando vidas ajenas en vez de construirse la suya: que todo lo saben y todo lo sabían. Que nunca lo han hecho, pero lo harían de otra manera. Que son sensibles hasta para insultar. Que te hacen daño porque te quieren, o porque quieren a otro, a todo el mundo, que son pura bondad, lagrimeo mal entendido.
Cuánto petardo, Señor. Dame fuerzas. Que alguno me da hasta miedito: casi peor que el moral, es el pelmazo social: que se ampara en la Educación ( ese concepto tan, por lo visto, elástico y acomodaticio). La invocan a diario, para repartir estopa a diestro y siniestro. Me entran temblores, y fatigas, cuando oigo " yo soy una señora", o "porque yo sí tengo educación". Y me preparo para oir un chorreo magistral de improperios y desproporciones...y más te vale estar de acuerdo, que si no se buscan en la wikipedia un palabro para crucificarte. Correveidiles, chismosos, maledicentes, disfrutones agoreros, pequeñas garrapatillas que chupan la savia de los demás, supurando orgullos y envidias. Que la culpa de todo la tiene alguien, y ese alguien nunca son ellos. Que si te va mal, es por tu culpa, y si te va bien, algo malo habrás hecho.
Ay, año que se va, mándalos lejos. Y que tanta gloria lleven como descanso dejan!!.
Nosce Te Ipsum
domingo, 1 de enero de 2012
sábado, 24 de diciembre de 2011
POR NAVIDAD . ( "Desiderata")
"Anda plácidamente entre el ruido y la prisa.
Y recuerda qué paz puede haber en el silencio.
Vive en buenos términos con todas las personas,
todo lo que puedas, sin rendirte.
Di tu verdad tranquila y claramente.
Escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen su propia historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas:
son vejaciones al espíritu.
Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo;
porque siempre habrá personas superiores e inferiores a tí.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde.
Es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Usa la precaución en tus negocios,
porque el mundo está lleno de trampas,
pero no te niegues a la virtud que pueda existir.
Mucha gente lucha por altos ideales y, en todas partes,
la vida está llena de heroísmo.
Sé tu mismo. Especialmente, no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto del Amor,
porque, frente a toda aridez y desencanto,
el Amor es perenne como la hierba.
Recoge mansamente el consejo de los años,
renunciando gallardamente a las cosas de la juventud.
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina.
Pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y de la soledad.
Sé amable contigo mismo.
Tú eres una criatura del Universo,
no menos que los árboles y las estrellas.
Tú tienes derecho a estar aquí.
Y, te resulte evidente o no,
sin duda el Universo se desenvuelve como debe.
Por lo tanto, manténte en paz con Dios,
de cualquier modo que lo concibas.
Cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén, en la confusión, paz en tu alma.
Con todas sus faltas y sueños rotos,
éste sigue siendo un mundo hermoso.
Ten cuidado.Esfuérzate por ser feliz."
Poema conocido como " Desiderata". Anónimo, encontrado en la Iglesia de St. Paul, Baltimore, en 1693.
Hace veinte años que mi amiga S. me mostró este poema. Desde entonces me ha acompañado y he intentado que me guiara.
Quiero compartirlo con todos, en estos tiempos inciertos. Feliz Navidad,
Y recuerda qué paz puede haber en el silencio.
Vive en buenos términos con todas las personas,
todo lo que puedas, sin rendirte.
Di tu verdad tranquila y claramente.
Escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen su propia historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas:
son vejaciones al espíritu.
Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo;
porque siempre habrá personas superiores e inferiores a tí.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde.
Es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Usa la precaución en tus negocios,
porque el mundo está lleno de trampas,
pero no te niegues a la virtud que pueda existir.
Mucha gente lucha por altos ideales y, en todas partes,
la vida está llena de heroísmo.
Sé tu mismo. Especialmente, no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto del Amor,
porque, frente a toda aridez y desencanto,
el Amor es perenne como la hierba.
Recoge mansamente el consejo de los años,
renunciando gallardamente a las cosas de la juventud.
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina.
Pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y de la soledad.
Sé amable contigo mismo.
Tú eres una criatura del Universo,
no menos que los árboles y las estrellas.
Tú tienes derecho a estar aquí.
Y, te resulte evidente o no,
sin duda el Universo se desenvuelve como debe.
Por lo tanto, manténte en paz con Dios,
de cualquier modo que lo concibas.
Cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén, en la confusión, paz en tu alma.
Con todas sus faltas y sueños rotos,
éste sigue siendo un mundo hermoso.
Ten cuidado.Esfuérzate por ser feliz."
Poema conocido como " Desiderata". Anónimo, encontrado en la Iglesia de St. Paul, Baltimore, en 1693.
Hace veinte años que mi amiga S. me mostró este poema. Desde entonces me ha acompañado y he intentado que me guiara.
Quiero compartirlo con todos, en estos tiempos inciertos. Feliz Navidad,
sábado, 24 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
DEJAR MARCHAR por Azules
" El más difícil no es el primer beso, sino el último"- Paul Geraldy
Hace unos años recogí a un perro de la carretera. Era un tipo cazador, que con los meses se hizo formidable. Me dió terror que lo pudieran atropellar y fuí incapaz de dejarlo allí. Por aquel entonces ( y por este ahora), yo tenía dos perros pequeños y un piso pequeño. Aún así, desoyendo todos los consejos, me lo quedé.
Con el tiempo, y a pesar de sacarlo al menos una hora al día y darle todos los mimos, , desarrolló un "Transtorno de Ansiedad". Así que, cuando no íbamos, echaba la finca abajo con sus ladridos y lo tuvimos que tratar. Se volvió desobediente y agresivo, cada vez más, con los otros perros.
Un día atacó seriamente a un miembro de mi familia, por celos. Afortunadamente, esta persona se recuperó sin secuelas. Al perro lo sacrifiqué, destrozada, al día siguiente ( " La próxima vez no perdona"-dijo la veterinaria).
Yo lloraba, por su víctima, y por él. En todo este tiempo, jamas he culpado al perro, que sólo actuó como lo que era. La culpa fue mía. Porque no le dejé marchar. Intenté hacerle feliz quitándole la libertad. No respeté su esencia.
Si yo le hubiera dejado seguir su camino, sin aferrarme a él, dándole una vida, quizá no segura, pero sí libre, y no imponiéndole "mi" idea de "su" bienestar, todos habríamos sufrido menos.
Así, aprendí algo que debería haber sabido bastante antes: muchas, muchas veces, la única prueba del auténtico amor es dejar partir al otro.
Es de perogrullo ( ¿lo es?) que los hombres no somos equiparables a los animales. Pero ahora sería superficial quedarnos en lo superficial.
Conseguir el amor de alguien es un gran logro. Mantenerlo, es casi un milagro. Forjado de constancia, dedicación, paciencia, mucha sabiduría y poca memoria....Pues tanto, o más difícil, es liberarlo, dejar de agarrarnos a él.
Alguien a quien queremos se aleja, física o emocionalmente. Y se abre un espacio entre nosotros por el que se filtra un aire helado que deja frío donde había calor. Y esa sensación nos aterroriza.
Porque, seamos sinceros, no sólo perdemos el amor, sino todo lo que lo acompaña. Y a esa gran pérdida se suma una gran amenaza: a nuestras expectativas, a nuestra sensación de seguridad, de "propiedad" y de capacidad de decisión.
Incluso el amor más desinteresado ha generado unas expectativas: "esa persona me amará, estará conmigo", " me hará feliz con sus actos", incluso "le haré feliz y eso me hará feliz"...es mucho a lo que renunciar...¿somos tan generosos?.
¿ Somos tan valientes como para renunciar a la seguridad que nos confiere ese amor? El amado refuerza nuestro ego con su amor. Perderlo hace que el ego se tambalee...y otras cosas: el status, la seguridad de no estar solo. Hace falta gran valor para afrontar la perspectiva de una nueva soledad sin una figura de protección. Hay que amar mucho para no retener al ser querido en su lecho de enfermedad y dolor, para dejarlo partir en paz, lejos de repetidos e inútiles últimos intentos de postergar su muerte y nuestro terror.
En cuanto al sentido de la propiedad, todos lo tenemos un poco, y no es necesariamente peyorativo (el sentido patológico de la propiedad ni siquiera está sujeto a debate). El amado es un poco nuestro, no porque lo sea, sino porque , a fuerza de estar cerca, ya es parte de nosotros. Es desconcertante que esa parte quiera alejarse, como si la pierna izquierda nos pidiera que le pusiéramos el zapato porque quiere irse sola...Provoca una sensación de confusión y ruptura devastadora. Esto va muy unido a la pérdida de la creencia de que controlamos "nuestro" destino. El otro ya ha decidido. O, simplemente, no lo ha hecho, y lo hacemos por él, porque sabemos "mejor que nadie" lo que le conviene, intentando ganar la batalla: al tiempo, al desamor, a la muerte, al rencor de mil pequeñas mezquindades...todas, batallas perdidas.
¿ No es amar dejar partir, dejar crecer al otro, respetarle en su distancia?. Quizá así no este todo perdido porque, vuelva o no, "ganaremos" su felicidad, que es la nuestra ( ¿lo es?), y nuestra paz de espíritu.
De lo contrario, lo perdemos. Y perdemos.
Hace unos años recogí a un perro de la carretera. Era un tipo cazador, que con los meses se hizo formidable. Me dió terror que lo pudieran atropellar y fuí incapaz de dejarlo allí. Por aquel entonces ( y por este ahora), yo tenía dos perros pequeños y un piso pequeño. Aún así, desoyendo todos los consejos, me lo quedé.
Con el tiempo, y a pesar de sacarlo al menos una hora al día y darle todos los mimos, , desarrolló un "Transtorno de Ansiedad". Así que, cuando no íbamos, echaba la finca abajo con sus ladridos y lo tuvimos que tratar. Se volvió desobediente y agresivo, cada vez más, con los otros perros.
Un día atacó seriamente a un miembro de mi familia, por celos. Afortunadamente, esta persona se recuperó sin secuelas. Al perro lo sacrifiqué, destrozada, al día siguiente ( " La próxima vez no perdona"-dijo la veterinaria).
Yo lloraba, por su víctima, y por él. En todo este tiempo, jamas he culpado al perro, que sólo actuó como lo que era. La culpa fue mía. Porque no le dejé marchar. Intenté hacerle feliz quitándole la libertad. No respeté su esencia.
Si yo le hubiera dejado seguir su camino, sin aferrarme a él, dándole una vida, quizá no segura, pero sí libre, y no imponiéndole "mi" idea de "su" bienestar, todos habríamos sufrido menos.
Así, aprendí algo que debería haber sabido bastante antes: muchas, muchas veces, la única prueba del auténtico amor es dejar partir al otro.
Es de perogrullo ( ¿lo es?) que los hombres no somos equiparables a los animales. Pero ahora sería superficial quedarnos en lo superficial.
Conseguir el amor de alguien es un gran logro. Mantenerlo, es casi un milagro. Forjado de constancia, dedicación, paciencia, mucha sabiduría y poca memoria....Pues tanto, o más difícil, es liberarlo, dejar de agarrarnos a él.
Alguien a quien queremos se aleja, física o emocionalmente. Y se abre un espacio entre nosotros por el que se filtra un aire helado que deja frío donde había calor. Y esa sensación nos aterroriza.
Porque, seamos sinceros, no sólo perdemos el amor, sino todo lo que lo acompaña. Y a esa gran pérdida se suma una gran amenaza: a nuestras expectativas, a nuestra sensación de seguridad, de "propiedad" y de capacidad de decisión.
Incluso el amor más desinteresado ha generado unas expectativas: "esa persona me amará, estará conmigo", " me hará feliz con sus actos", incluso "le haré feliz y eso me hará feliz"...es mucho a lo que renunciar...¿somos tan generosos?.
¿ Somos tan valientes como para renunciar a la seguridad que nos confiere ese amor? El amado refuerza nuestro ego con su amor. Perderlo hace que el ego se tambalee...y otras cosas: el status, la seguridad de no estar solo. Hace falta gran valor para afrontar la perspectiva de una nueva soledad sin una figura de protección. Hay que amar mucho para no retener al ser querido en su lecho de enfermedad y dolor, para dejarlo partir en paz, lejos de repetidos e inútiles últimos intentos de postergar su muerte y nuestro terror.
En cuanto al sentido de la propiedad, todos lo tenemos un poco, y no es necesariamente peyorativo (el sentido patológico de la propiedad ni siquiera está sujeto a debate). El amado es un poco nuestro, no porque lo sea, sino porque , a fuerza de estar cerca, ya es parte de nosotros. Es desconcertante que esa parte quiera alejarse, como si la pierna izquierda nos pidiera que le pusiéramos el zapato porque quiere irse sola...Provoca una sensación de confusión y ruptura devastadora. Esto va muy unido a la pérdida de la creencia de que controlamos "nuestro" destino. El otro ya ha decidido. O, simplemente, no lo ha hecho, y lo hacemos por él, porque sabemos "mejor que nadie" lo que le conviene, intentando ganar la batalla: al tiempo, al desamor, a la muerte, al rencor de mil pequeñas mezquindades...todas, batallas perdidas.
¿ No es amar dejar partir, dejar crecer al otro, respetarle en su distancia?. Quizá así no este todo perdido porque, vuelva o no, "ganaremos" su felicidad, que es la nuestra ( ¿lo es?), y nuestra paz de espíritu.
De lo contrario, lo perdemos. Y perdemos.
jueves, 25 de agosto de 2011
SUEÑO QUE DESPIERTO por Azules
Ni me pregunto. Tantos veranos ya.
Tantas vidas. Tantos mediterráneos después.
Me despierto y te busco en mis sorprendidos brazos,
de noche con un lleno inédito que, al alba, la nada va ocupando.
Y he oído lo que, acurrucada en mi origen, quise oir:
un canto disgregado, lisérgico, de delirios ciertos,
en que la locura tiene su razón,
y la crueldad es un manto protector.
Aún no sé por qué, después de años nuevos, y noches viejas,
se empeñan las ternuras en traicionarme.
Me mecen en su regazo hasta que duermo
y, después, culebras viscosas y aviesas,
penetran de nuevo en mi paz, mezquinas,
y abren mis ojos en el sueño.
Para que contemplen el momento sereno
en que tus labios rozan mis lóbulos,
musitando la plegaria redentora de amor y vida
que libera mis recuerdos del dolor y el estupor.
Siento que tus dedos apartan mi pelo,
y con tus yemas rozan la playa en que se une a la piel.
Cada fino esbozo de cabello, menudo, suave,
acabado de nacer,
se retuerce, mimoso, con tu tacto.
Y los relieves de mi cuello se marcan, porosos,
abiertos al dulce aliento que pasea tus palabras.
Y dices
que una vez fue posible lo que ya nadie cree. Ni siquiera yo.
Que no me equivoqué.
Que no te inventé como te quería querer.
Cuando tu realidad gritaba, bramaba con fuerza ,
y mi anhelo la calló, temeroso de verte a tí y no al otro.
Así, me ocupé en tejer virtudes imaginarias de seda y fuego
que nunca te habían vestido, ni podían hacerlo.
Demasiado grandes, demasiado ajustadas.
Demasiado ajenas.
Y paladeé dulzuras que no eran tuyas, ni eran mías,
engaños perfectos de palabras vanas y valores huecos.
Qué falso es lo que decíamos buscar,
tú para tí y yo para mí,
y qué cierto es que los dos los sabemos.
Por todo ello me despierto pensando
cuánto más fácil sería olvidarte
si, puesto en pie, desnudo ante mí,
por fin, en realidad, existieras.
Para tí. Porque te tengo clavado.
No en el corazón.
Sino como una bala en el cerebro.
Tantas vidas. Tantos mediterráneos después.
Me despierto y te busco en mis sorprendidos brazos,
de noche con un lleno inédito que, al alba, la nada va ocupando.
Y he oído lo que, acurrucada en mi origen, quise oir:
un canto disgregado, lisérgico, de delirios ciertos,
en que la locura tiene su razón,
y la crueldad es un manto protector.
Aún no sé por qué, después de años nuevos, y noches viejas,
se empeñan las ternuras en traicionarme.
Me mecen en su regazo hasta que duermo
y, después, culebras viscosas y aviesas,
penetran de nuevo en mi paz, mezquinas,
y abren mis ojos en el sueño.
Para que contemplen el momento sereno
en que tus labios rozan mis lóbulos,
musitando la plegaria redentora de amor y vida
que libera mis recuerdos del dolor y el estupor.
Siento que tus dedos apartan mi pelo,
y con tus yemas rozan la playa en que se une a la piel.
Cada fino esbozo de cabello, menudo, suave,
acabado de nacer,
se retuerce, mimoso, con tu tacto.
Y los relieves de mi cuello se marcan, porosos,
abiertos al dulce aliento que pasea tus palabras.
Y dices
que una vez fue posible lo que ya nadie cree. Ni siquiera yo.
Que no me equivoqué.
Que no te inventé como te quería querer.
Cuando tu realidad gritaba, bramaba con fuerza ,
y mi anhelo la calló, temeroso de verte a tí y no al otro.
Así, me ocupé en tejer virtudes imaginarias de seda y fuego
que nunca te habían vestido, ni podían hacerlo.
Demasiado grandes, demasiado ajustadas.
Demasiado ajenas.
Y paladeé dulzuras que no eran tuyas, ni eran mías,
engaños perfectos de palabras vanas y valores huecos.
Qué falso es lo que decíamos buscar,
tú para tí y yo para mí,
y qué cierto es que los dos los sabemos.
Por todo ello me despierto pensando
cuánto más fácil sería olvidarte
si, puesto en pie, desnudo ante mí,
por fin, en realidad, existieras.
Para tí. Porque te tengo clavado.
No en el corazón.
Sino como una bala en el cerebro.
domingo, 7 de agosto de 2011
UN MOMENTO por Azules
Hoy he levantado los ojos al cielo.
He visto densas nubes que empujaba el viento. De norte a sur.
Y me he parado.
En esa hora en que el azul se vuelve gris,
el mar se oscurece y el blanco intenso dibuja sus venas.
Y las gaviotas descienden, huecas, planeando, buscando los restos de Domingo.
Me he parado.
Para ver las nubes correr, poderosas, por encima de mí, tapizando el cielo.
Y he sentido
el lecho de arena lamiendo mi piel,
matices azules y plata besando mis ojos, un bálsamo.
El oboe me aisla de lo que no es necesario,
con su canto, su llanto, su vuelo de pájaro.
Mi lengua recoge la sal de los labios.
Y los dedos del viento me despeinan el pelo.
Por un momento. De oscuridad serena y abrumadora belleza.
Un momento perfecto de paz.
Con el espíritu alerta ,esperando a su dueño,los sentidos colmados, el pecho abierto.
Por un momento, he creído rozar con el borde del alma
un presagio de Tí, presentimiento y deseo
del milagro sereno de que me habites dentro.
He visto densas nubes que empujaba el viento. De norte a sur.
Y me he parado.
En esa hora en que el azul se vuelve gris,
el mar se oscurece y el blanco intenso dibuja sus venas.
Y las gaviotas descienden, huecas, planeando, buscando los restos de Domingo.
Me he parado.
Para ver las nubes correr, poderosas, por encima de mí, tapizando el cielo.
Y he sentido
el lecho de arena lamiendo mi piel,
matices azules y plata besando mis ojos, un bálsamo.
El oboe me aisla de lo que no es necesario,
con su canto, su llanto, su vuelo de pájaro.
Mi lengua recoge la sal de los labios.
Y los dedos del viento me despeinan el pelo.
Por un momento. De oscuridad serena y abrumadora belleza.
Un momento perfecto de paz.
Con el espíritu alerta ,esperando a su dueño,los sentidos colmados, el pecho abierto.
Por un momento, he creído rozar con el borde del alma
un presagio de Tí, presentimiento y deseo
del milagro sereno de que me habites dentro.
jueves, 4 de agosto de 2011
EL NIÑO NO QUIERE por Azules
La que nos espera. Y no me refiero a la crisis económica, que ésa ya no espera a nadie, ni política, ni a ningún desastre ecológico. Es peor: estoy hablando de nuestras futuras generaciones, aquéllas que un día, que espero lejano, levantarán el planeta y cuidarán de sus mayores y pequeños.
Cuando yo era adolescente pensaba que mi abuela se quejaba de los jóvenes porque era lo propio de su edad, como los pelillos en la cara, las varices y el hablar alto. Así que es posible que me esté ya haciendo mayor ( aún no tengo pelillos, ni hablo alto, creo).
O, a lo mejor, un día de éstos, cuando alguien me diga, hablando de su retoño: "esto es el acabóse", le contestaré, como Mafalda, :" No: sólo es el continuóse de tu empezóse"... ¿ Qué nos pasa? ¿ Qué pasa con mi generación y la de los diez años posteriores?.
Todos los días veo, en mi consulta y fuera de ella, ejemplos lamentables de falta de criterio, autoridad y responsabilidad con respecto a los niños que estamos criando y educando. No sé si es dejadez, miedo, pasividad o ignorancia. Quizá la ignorancia es lo que menos me crea, porque pertenecemos a una franja de edad en la que, salvo muy escasas excepciones, todos, y digo todos, hemos tenido acceso a una educación básica.
Seamos francos: un niño, cualquiera, tuyo o mío,si tiene la oportunidad, se convertirá sin remedio en un tirano. Lo lleva escrito en el ADN: "yo, yo, y después yo". Sólo con los años y la educación aprende a postergar la satisfacción inmediata por un beneficio posterior, propio o ajeno, y a tolerar la frustración.
Por supuesto, yo no estoy libre y, como madre, seguro que hago un montón de cosas mal...pero digamos que hay una serie de situaciones "básicas" que todos deberíamos dominar. No es lo mismo hacerle un arañazo a un coche aparcando, que saltarse un semáforo en rojo...¿no?. Pues eso.
-Situación nº 1: "EL NIÑO NO QUIERE": he aquí la frase que más oigo al cabo de la semana, fuente de casi todos los males paternofiliales presentes y futuros:..."el niño no quiere"...y se quedan tan anchos, como si esa fuera la razón universal que justifica todos los malos hábitos y/o respuestas que nos da nuestro hijo/a. Aunque parezca mentira, me encuentro casi a diario repitiendo las mismas conversaciones: " ¿Ya le ha quitado el pañal ( niño de tres años)?: no , es que el niño no quiere usar el orinal"; " El niño ( doce meses) sigue con fiebre. ¿ Le ha dado el tratamiento?. No, es que no lo quiere...(literal)"; "Le he dicho que no vuelva tan tarde por las noches, pero es que no quiere". " No le podríamos dar algo para dormir ( quince meses de edad)? Es que hasta las doce o la una no se quiere acostar"...y así hasta el infinito.
-Situacion nº 2: " EL NIÑO QUIERE": potencialmente letal para nuestro futuro y el del niño. Tan peligrosa o más que la anterior: " Niño ( dos años) que entra en la consulta con un paquete gigante de gusanitos-barbacoa...¿Pero no te he dicho que no puede comer esto, que tiene colesterol?...Ay, es que el niño lo quería ( yo busco por si el tierno infante está apuntando con una pistola a alguien para que le compre la bolsa gigante, pero no localizo el arma)"; " Niño ( diez meses) y madre llorando desconsolados porque, por tercera vez, el niño se ha piñado con el tacatá( ese artefacto diabólico), y está sangrando a chorro...Te avisamos la otra vez de que tiraras el tacatá...es que se lo pasa tan bien que lo quiere y me lo pide". " Nos vamos a Eurodisney...no estáis en el paro??...sí, pero es que el nene quiere, y como todos sus amigos ya han ido"...Etc, etc,etc.
-Situación nº 3 ( mi favorita): " NO PUEDO CON ÉL": esta frase la suelo escuchar, estupefacta, de la boca de un adulto/a, mientras un enano de seis meses está tronchándose en la camilla...Y, claro, como no pueden con él, no pueden ponerle el termómetro ( esto es real, ojo), ni un supositorio, ni darle un jarabe o sujetarlo para una vacuna. Tampoco cortarle las uñas o reñirle cuando se va directo a un enchufe.Y tampoco puede sentarlo en el carro cuando le monta una pataleta en plena calle, con lloros, gritos e insultos incluidos.
- Situación nº4: " NO LE GUSTA": ah! pues entonces ni se le discute..." Doctora, cámbieme el anitibiótico, que este no le gusta ( y miras al "pequeñín" y tiene doce años)"; " ¿Pero que hace tu hija ( cinco años) con un biberón?...es que no le gusta beber en vaso"; " Bueno, pues si no te gusta eso que te has pedido ( en el restaurante, después de insistir a gritos en que quería lo que fuera que quisiera), déjalo y pídete otra cosa";" ( En urgencias): No me extraña que le duela la barriga, si dice que no va al baño desde hace una semana...¿no come fruta ni verdura?: pues es que no le gusta nada...no podría recetarle un laxante?"
- Situación nº 5: " NO SÉ/NO ME ATREVO": Este tipo de situaciones suelen iniciarse en el minuto cero: en la revisión del recién nacido, la abuelita , normalmente materna, pero también la paterna o, lo que es equivalente a un infierno, las dos. En este caso, invariablemente, acaban discutiendo entre ellas y provocando una discusión entre sus hijos ( los padres). La abuelita, decía, es la que desviste y viste al niño, lo sujeta,y hace las preguntas ( y tambien se las suele contestar). Mientras, unos jóvenes ( o no tanto) papás miran desde el fondo como si nada del asunto fuera con ellos. Unos meses después son estos papás los que no cortan uñas " por si les cortan el dedo", alimentan al rorro con potitos "porque no saben cocinar papillas", les dan de comer triturado hasta los diez años "por si se atragantan", los medican hasta destrozarles el hígado "por si empeoran", no les bañan "por si es malo" o les coartan cualquier iniciativa "por si le pasa algo"...Y , así, de abuelos dominantes, nacen hijos temerosos, nietos aterrorizados y, en suma generaciones sin iniciativa dispuestas a trasladar cualquier mínima responsabilidad al primero que pase.
En fin. no sé cuándo nos daremos cuenta. Si el niño no aprende cuáles son sus obligaciones PORQUE NO QUIERE, y no encuentra límites para hacer todo LO QUE QUIERE, hoy , o como mucho, mañana, dejará sus estudios, trabajos, familia... porque NO LE GUSTAN . Y entonces NO PODREMOS HACER NADA CON ELLOS, ni por ellos. Porque NO SABREMOS o NO NOS ATREVEREMOS.
Cuando yo era adolescente pensaba que mi abuela se quejaba de los jóvenes porque era lo propio de su edad, como los pelillos en la cara, las varices y el hablar alto. Así que es posible que me esté ya haciendo mayor ( aún no tengo pelillos, ni hablo alto, creo).
O, a lo mejor, un día de éstos, cuando alguien me diga, hablando de su retoño: "esto es el acabóse", le contestaré, como Mafalda, :" No: sólo es el continuóse de tu empezóse"... ¿ Qué nos pasa? ¿ Qué pasa con mi generación y la de los diez años posteriores?.
Todos los días veo, en mi consulta y fuera de ella, ejemplos lamentables de falta de criterio, autoridad y responsabilidad con respecto a los niños que estamos criando y educando. No sé si es dejadez, miedo, pasividad o ignorancia. Quizá la ignorancia es lo que menos me crea, porque pertenecemos a una franja de edad en la que, salvo muy escasas excepciones, todos, y digo todos, hemos tenido acceso a una educación básica.
Seamos francos: un niño, cualquiera, tuyo o mío,si tiene la oportunidad, se convertirá sin remedio en un tirano. Lo lleva escrito en el ADN: "yo, yo, y después yo". Sólo con los años y la educación aprende a postergar la satisfacción inmediata por un beneficio posterior, propio o ajeno, y a tolerar la frustración.
Por supuesto, yo no estoy libre y, como madre, seguro que hago un montón de cosas mal...pero digamos que hay una serie de situaciones "básicas" que todos deberíamos dominar. No es lo mismo hacerle un arañazo a un coche aparcando, que saltarse un semáforo en rojo...¿no?. Pues eso.
-Situación nº 1: "EL NIÑO NO QUIERE": he aquí la frase que más oigo al cabo de la semana, fuente de casi todos los males paternofiliales presentes y futuros:..."el niño no quiere"...y se quedan tan anchos, como si esa fuera la razón universal que justifica todos los malos hábitos y/o respuestas que nos da nuestro hijo/a. Aunque parezca mentira, me encuentro casi a diario repitiendo las mismas conversaciones: " ¿Ya le ha quitado el pañal ( niño de tres años)?: no , es que el niño no quiere usar el orinal"; " El niño ( doce meses) sigue con fiebre. ¿ Le ha dado el tratamiento?. No, es que no lo quiere...(literal)"; "Le he dicho que no vuelva tan tarde por las noches, pero es que no quiere". " No le podríamos dar algo para dormir ( quince meses de edad)? Es que hasta las doce o la una no se quiere acostar"...y así hasta el infinito.
-Situacion nº 2: " EL NIÑO QUIERE": potencialmente letal para nuestro futuro y el del niño. Tan peligrosa o más que la anterior: " Niño ( dos años) que entra en la consulta con un paquete gigante de gusanitos-barbacoa...¿Pero no te he dicho que no puede comer esto, que tiene colesterol?...Ay, es que el niño lo quería ( yo busco por si el tierno infante está apuntando con una pistola a alguien para que le compre la bolsa gigante, pero no localizo el arma)"; " Niño ( diez meses) y madre llorando desconsolados porque, por tercera vez, el niño se ha piñado con el tacatá( ese artefacto diabólico), y está sangrando a chorro...Te avisamos la otra vez de que tiraras el tacatá...es que se lo pasa tan bien que lo quiere y me lo pide". " Nos vamos a Eurodisney...no estáis en el paro??...sí, pero es que el nene quiere, y como todos sus amigos ya han ido"...Etc, etc,etc.
-Situación nº 3 ( mi favorita): " NO PUEDO CON ÉL": esta frase la suelo escuchar, estupefacta, de la boca de un adulto/a, mientras un enano de seis meses está tronchándose en la camilla...Y, claro, como no pueden con él, no pueden ponerle el termómetro ( esto es real, ojo), ni un supositorio, ni darle un jarabe o sujetarlo para una vacuna. Tampoco cortarle las uñas o reñirle cuando se va directo a un enchufe.Y tampoco puede sentarlo en el carro cuando le monta una pataleta en plena calle, con lloros, gritos e insultos incluidos.
- Situación nº4: " NO LE GUSTA": ah! pues entonces ni se le discute..." Doctora, cámbieme el anitibiótico, que este no le gusta ( y miras al "pequeñín" y tiene doce años)"; " ¿Pero que hace tu hija ( cinco años) con un biberón?...es que no le gusta beber en vaso"; " Bueno, pues si no te gusta eso que te has pedido ( en el restaurante, después de insistir a gritos en que quería lo que fuera que quisiera), déjalo y pídete otra cosa";" ( En urgencias): No me extraña que le duela la barriga, si dice que no va al baño desde hace una semana...¿no come fruta ni verdura?: pues es que no le gusta nada...no podría recetarle un laxante?"
- Situación nº 5: " NO SÉ/NO ME ATREVO": Este tipo de situaciones suelen iniciarse en el minuto cero: en la revisión del recién nacido, la abuelita , normalmente materna, pero también la paterna o, lo que es equivalente a un infierno, las dos. En este caso, invariablemente, acaban discutiendo entre ellas y provocando una discusión entre sus hijos ( los padres). La abuelita, decía, es la que desviste y viste al niño, lo sujeta,y hace las preguntas ( y tambien se las suele contestar). Mientras, unos jóvenes ( o no tanto) papás miran desde el fondo como si nada del asunto fuera con ellos. Unos meses después son estos papás los que no cortan uñas " por si les cortan el dedo", alimentan al rorro con potitos "porque no saben cocinar papillas", les dan de comer triturado hasta los diez años "por si se atragantan", los medican hasta destrozarles el hígado "por si empeoran", no les bañan "por si es malo" o les coartan cualquier iniciativa "por si le pasa algo"...Y , así, de abuelos dominantes, nacen hijos temerosos, nietos aterrorizados y, en suma generaciones sin iniciativa dispuestas a trasladar cualquier mínima responsabilidad al primero que pase.
En fin. no sé cuándo nos daremos cuenta. Si el niño no aprende cuáles son sus obligaciones PORQUE NO QUIERE, y no encuentra límites para hacer todo LO QUE QUIERE, hoy , o como mucho, mañana, dejará sus estudios, trabajos, familia... porque NO LE GUSTAN . Y entonces NO PODREMOS HACER NADA CON ELLOS, ni por ellos. Porque NO SABREMOS o NO NOS ATREVEREMOS.
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