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domingo, 1 de enero de 2012

TOCANDO LAS BOWLINGS por Azules

Pues yo creo que, ya que vamos recortando un poquito por allí, y otro poco por allá, y ahora aquí para igualar, y por el otro lado para que nos quede recto...recortando, recortando, digo yo que a ver si baja la ratio de cansinos, pelmazos, cargantes, pesados, fastidiosos, impertinentes, abusadores de tiempo y energías ajenos, que se conocen en su totalidad con el prodigioso témino, fruto de nuestra rica lengua castellana, de..." Tocapelotas".
De la mañana a la noche nos encontramos con un sinfín de profesionales del touching. Gloria bendita. A todas horas hay que irlos esquivando, lo que requiere una habilidad que sólo dan los años de práctica, y una rapidez que los mismos años van restando. Ay, tantos años de educación de la de antes, y hay que reestructurarse la mente, que riéte tú del psicoanálisis, para no sentirse culpable por enviar a cualquier pesado de estos a darse un paseo, pero largo.
Y de buena mañana, ahí están, con sus 90 km/h por el carril del medio, que ni mueven ni dejan mover, o con sus 160 por el carril izquierdo, bien repegaditos y echándote largas, los muy cortos. Y es que ya se levantan con ganas.
Que llegan a los sitios buscando a ver quién es el machaca que va a pagar que tengan un mal día.
Qué arte. El del fastidio ajeno. Aunque implique el propio fastidio...y qué bonito es un tocar las narices. Hay que aprovechar la ocasión, que puede ser cualquiera.
Que el otro hace un chiste: el tocapelotas se pone muy serio y dice que no le parece bien . Que te encuentras en una situación embarazosa: oye, le entra un sentido del humor bárbaro y se te pasa haciendo el chistecito a tu costa toda la tarde. Qué mona la cansina que te encuentra " aún " tan guapa, o "mejor así que más delgada". Qué majete el que bebe para soltarse, con lo guapo que está con la boca cerrada , que ni babea ni nada.
Qué oportuno el pegajoso del "Poyaque", una subespecie de touchingballs. Profesional. Un artista. "Pues ya que vas, pues ya que estás, pues ya que estoy..." pues eso: dispongo de tu tiempo a mi antojo. Total ya que estamos fastidiando...
Y qué decir del pringoso, repelentito, y repesadito guardián de la moral. Siempre con su dedito levantado: que eso no se hace , que tú más, que es culpa tuya, que tendrías que dar gracias...Cansadita me tiene tanto humilde soberbioso. Mirando vidas ajenas en vez de construirse la suya: que todo lo saben y todo lo sabían. Que nunca lo han hecho, pero lo harían de otra manera. Que son sensibles hasta para insultar. Que te hacen daño porque te quieren, o porque quieren a otro, a todo el mundo, que son pura bondad, lagrimeo mal entendido.
Cuánto petardo, Señor. Dame fuerzas. Que alguno me da hasta miedito: casi peor que el moral, es el pelmazo social: que se ampara en la Educación ( ese concepto tan, por lo visto, elástico y acomodaticio). La invocan a diario, para repartir estopa a diestro y siniestro. Me entran temblores, y fatigas, cuando oigo " yo soy una señora", o "porque yo sí tengo educación". Y me preparo para oir un chorreo magistral de improperios y desproporciones...y más te vale estar de acuerdo, que si no se buscan en la wikipedia un palabro para crucificarte. Correveidiles, chismosos, maledicentes, disfrutones agoreros, pequeñas garrapatillas que chupan la savia de los demás, supurando orgullos y envidias. Que la culpa de todo la tiene alguien, y ese alguien nunca son ellos. Que si te va mal, es por tu culpa, y si te va bien, algo malo habrás hecho.
Ay, año que se va, mándalos lejos. Y que tanta gloria lleven como descanso dejan!!.

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