Nosce Te Ipsum

sábado, 16 de abril de 2011

UN TROZO PAPEL por Azules

Una tarde

Sabía que duraría exactamente el mismo tiempo que él tardaba en desflecar la hoja del periódico en largas tiras...Con parsimonia, la desplegó , con los deditos oscuros, mitad raza, mitad mugre, fue rasgando el papel. Largas, delgadas tiras. Los dedos le cosquilleaban mientras las partía, una tras otra, y las colocaba en el peldaño de la estrecha escalera en la que esperaba, sentado, descalzo, como tantas veces...Ras, ras...desgarra la frase, la cara de esa mujer, el anuncio de un coche de los que nunca pasaban por su barrio.
Guardó el resto de las páginas, cuidadosamente. Su madre recogía cuanta prensa encontraba abandonada por la calle, o en los bares, y construía altas columnas de papel. Ese papel igual se leía, que le forraba ropa y zapatos en invierno, o se usaba en el excusado. También servía para limpiar la ventana, y como alfombrilla de ducha, los martes, cuando les tocaba el uso del baño común.
Ya estaba. La hoja era un puzzle de largos flagelos. Y justo entonces se abrió la puerta y salió el hombre, desconocido, y familiar, como todos. Y , como todos, evitó mirarle.
Oyó la voz de su madre desde el cuartito..." Nelson, m´hijo, ya puedes entrar...". Se despegó un trozo de papel del talón izquierdo, y se levantó.

Una noche

La despertó el silencio de los ronquidos. Con los años, así había llegado a ser, más alarmante la calma que el trueno. Lo observó, inquieta, hasta que volvió a respirar por sí mismo. Parecía que cada vez arañaba unas decimas más al segundo que separa el sueño de la muerte.
La televisión, encendida. Una tertulia sádicamente llena de tertulianos clamaba al cielo por cualquier cosa. Él, con una radio pequeña en el hombro, dejaba oir simultáneamente otro escándalo del día... El periódico, deslavazado , se derramaba por encima de la barriga hinchada y las flacas piernas. Y las manos, bordadas de venas y manchas, sujetaban los dos mandos de la tele, y el móvil.
Lo miró un poco más de lo acostumbrado, a la luz de la bombilla de 40 watios que los iluminaba, no muy generosamente, en el rincón del enorme piso.
Y lo miró. Viéndolo. Viendo los treinta años de convivencia marcados en su figura. En su pelo liso y canoso, que aún peinaba con raya y esmero. En los párpados acordeonados de pliegues que cubrían con cansancio las pestañas. La papada que ya empezaba a adelgazar...Y vió con ternura infinita el trocito de papel pegado en el corte que se había hecho al afeitarse, una mancha blanca absurda como un bigote de leche.
Así, lo amó. Como de nuevo, y de repente, volvió a amarlo sobre el cariño. Y, por primera vez en muchos años, no apagó la tele, ni la radio. Ni dobló el periódico, ni le dijo como a un niño que fuera a acostarse.

Una mañana

Dos pisos. Dos. Y ochenta peldaños, mas el de la entrada. Sábado por la mañana, su primer día libre desde hacía semana y media. Miraba subir a la niña, medio saltando y medio bailando, con más alegría y más calma de lo que era compatible con las nueve bolsas de supermercado. Dos de ellas de botes y botellas. Una , de congelados. El resto, ni las notaba.
Mientras se le dormían los dedos por el peso de las bolsas, notaba crecer en su interior la impaciencia. Sube ya, cariño, por favor...Cerró la puerta con el pie, y con el manojo de llaves en los dientes llegó exhausta a la cocina. Soltó las bolsas y empezó a guardar la compra: nevera, despensa, nevera, limpieza, despensa, nevera, cuarto de baño...no será verdad: esta pasta de dientes no tiene precinto....La impaciencia se retiró prudentemente mientras la cólera fluía a borbotones. Buscó el ticket sin éxito, sabía que la cajera se lo había metido en una bolsa mientras empujaba su compra sin contemplaciones cinta abajo.
Y al salir al comedor vió a su hija, pintando. Ya sabía sobre qué estaba pintando, aún sin verlo. Se quedó callada, mirándola. Inicialmente tenía ganas de gritar, de decirle eso no se toca, eso no se coge, ahora yo lo necesitaba...pero se quedó callada. Sintiendo cómo la ira la inmovilizaba. Y qué absurdo era todo...qué absurdo haber trabajado de esta manera, para llegar al sábado y limpiar, comprar, enfadarse con la cajera, estresarse queriendo descansar para el lunes comenzar de nuevo...y así, una semana tras otra, darle a su hija un gran futuro: estudios, un buen trabajo, responsabilidad, agotamiento, limpieza el fin de semana, compra los sábados, impaciencia, ira, absurdo....
Y la niña miró asustada a su madre, porque ponía una cara extraña.
Lo siento, mamá.
No pasa nada, cariño. Es sólo un trozo de papel.

jueves, 10 de marzo de 2011

SOY LA QUE SOY por Azules

Yo no quiero ser el estribillo de una canción,
adaptada de una adaptación
de un poeta que soñó con otra.

No quiero que me pongan un traje cosido hace años
con mil y un detalles, un modelo soñado,
sólo porque parece que va bien con mi estatura.

No voy a ser la copa de medianoche,
ni el escape que escapa de la realidad siguiente.
No soy ni seré lo que siempre han buscado
pero la vida no les dió.

No soy excusa, ni coartada, para aceptar el presente,
justificar el pasado, imaginar un futuro
sólo en la imaginación....

No soy la mujer del cuadro, no.
Ni la que se parece a la que parece que tenía que ser.
No me pongas zapatos de cristal que me están pequeños
No soy fantasía.
Si acaso, la mía...y la invento yo.

sábado, 5 de marzo de 2011

ESE DÍA, AMOR por Azules

El día que tenga alas,
sublimes, poderosas, emergiendo de mi espalda.
Ese día,
cruzaré tierras, desiertos y aires salvajes
sólo para buscarte.

El día que tenga alas,
suaves, sutiles, de besos de mariposa.
Ese día,
buscaré entre los guijarros, acariciando romeros y azahares,
sólo para buscarte.

El día que tenga alas
de criatura mitológica, con escamas más que plumaje.
Ese día,
amor de mar , no habrá gota de océano que no moje mi cuerpo
sólo para buscarte.

El día que alas tenga,
de acero y plata, y amor forjadas.
Ese día,
en cada estrella cabalgaré mi cuerpo
sólo para buscarte.

Pero el día que tenga valor,
ay, amor.
Ese día,
buscaré en mi corazón
sólo para encontrarte.

martes, 1 de marzo de 2011

CUANDO NO QUEDA MÁS POR DAR por Azules




Take it all-Marion Cotillard- Nine

Cuando lo das todo. Tu tiempo, tu mente, tus afectos, tus cuidados, tu corazón, tu cuerpo...como una niña, desnuda, temblando, cubres tu cuerpo con las manos..
Pero el hombre de negro nunca tiene suficiente, lo quiere todo: tu sumisión, tu carne, tu sangre y tu alma
Y, con el valor de quien ya nada tiene que perder, te limpias el maquillaje, te levantas , cierras la puerta, y dices adiós.

lunes, 14 de febrero de 2011

ME PERDÍ EN TU PIEL RENACENTISTA por Jerónimo

Me perdí en tu piel renacentista
A Tiziano me saben tus besos
De Caravaggio el abrazo
Giotto te regaló el azul de tu nombre
Y también de tus ojos.

Leonardo te entregó un secreto,
Que aparece cuando escribes.
Es un secreto de pasiones
De colores con significado
Y miradas al vacío.
Un vacío que para ti está lleno
De formas y de música
Pero también en tu silencio
Intuyo a Da Vinci.

La sonrisa que un deseo te ilumina
No es renacentista, ni barroca
Yo no se de donde viene
Pero de luminosa
Hace menores a esos pintores

Y yo que te miro te escucho
He renacido a tu lado

Te quiero

miércoles, 9 de febrero de 2011

PASEO NOCTURNO por Jerónimo

I

Despacio abro la puerta
Despacio, muy despacio me acerco
Temo que mis ojos la puedan despertar
Duermes ,no se si recordarás este sueño
Pero el sueño sale de ti
Te envuelve, me envuelve
Está lleno de algo…que no se decir
Me siento en el sofá
Los reflejos de la noche entran por la ventana

Respiro, es un hábito que tengo
Los ojos se me cierran y el corazón se abre

II

Dentro de su habitación
Los muebles parecen de plastelina
Pero el aire nocturno tiene una textura distinta,
Ferial y algodonosa
Y debajo de su cama…
Peluches todos ellos escolares,
Cuentos por descifrar en sus minúsculas,
Disfraces cuyos tacones
Producen responsabilidad de princesa
Y elementos tan variados
Que al juntarlos descubres que es un puzzle de sueños.

Decido sentarme en el sofá
Y desatarme el cordón de los zapatos

lunes, 7 de febrero de 2011

TU RISA, NIÑA por Azules

Dame tu risa, niña,
que, alegre, enguirnalde el alba.
Dámela ya, niña mía,
revolotea por mi mañana.

Con tus besos de amor y nata
yo endulzo, niña, la madrugada.
Galletas, leche, miel tostada...ay,
niña,niña, mi hambre sacias.

Que con tu pelo trenzo mis versos,
y con tu piel lleno mis palmas.
De tu cuello juncal me prendo
para contarte, amor, las fábulas.
De la luna que te amadrina,
y las estrellas que te acompañan.
De la arcilla y el agua fresca
con que la tierra madre te amasa.

Y del sol, que en tí nace y se pone,
principio y fin, mi vida acompasas.
Niña. Misterio. Mujer adivinada.

En tu alboroto crecen mis plantas,
retoños, brotes, flores de plata
que por mi cuerpo trepan, niña,
culebreando caricias, ternura enredada.

A canela en rama
hueles y sabes, mi niña amada,
a limones frescos, azahar y naranja.
A colores orientales muda tu reflejo,
por un momento,
si en sol te bañas.
Y los sentidos giran en esta noria de amor y agua.

Ay niña, Daniela, hija de mi entraña,
rosa de mis vientos, faro de mi playa.
Dame ya tu risa,
que, alegre, enguirnalde el alba.