Nosce Te Ipsum

jueves, 29 de abril de 2010

ÓSCAR TENÍA RAZÓN por Azules

Dijo Oscar Wilde que para la vida no hay ensayo general. Al principio pensé que bueno, vaya obviedad. Pero con los años me voy haciendo más y más sabia, porque sólo sé que no se nada, y cada vez menos que nada. Ojalá pudiera haber hecho algun ensayo previo.
Confieso que en esta vida he intentado hacer todo lo que se suponía que era correcto, pero evidentemente hay cosas que nunca te enseñan. Es difícil a veces saber dónde poner los límites, incluso saber si hay que ponerlos.Las mujeres que me leen sabrán muy bien a qué me refiero. Hay que mantener delicados equilibrios para que te "perdonen" muchas cosas que a muchos hombres ni siquiera les cuestionarían. Y cuántas veces son otras mujeres las que te juzgan , no por tus valores, intenciones o eficacia, sino por cosas como tu aspecto, si tienes pareja o no o el coche que llevas.
Así que nos ponemos el traje de superwoman y salimos a la calle a cumplir. Tenemos que ser buenas trabajadoras, intuitivas y resolutivas. También agradables, y dulces, no sea que vayamos a herir alguna susceptibilidad. Por supuesto, come lo justo, y arréglate, porque hay que dar una imagen. Pero no demasiado, porque si no parece que vayas buscando algo. Así que si un día estás algo mejor de lo habitual, haz algún chiste o ironiza sobre tí misma, para rebajar un poco el tema.
Al llegar a casa, si tienes hijos, su mirada compensa por todo. Hasta que ves la notita del colegio pidiendote un álbum de fotos familar con manualidades y comentarios al margen, de hoy para mañana...acuéstate a las tantas y hazlo sin chistar, porque si no a lo mejor piensas de tí misma que no eres una buena madre. Que hayas trabajado durante horas para mantener a tu familia no cuenta en tu mente traicionera. Cuenta el álbum, el disfraz hecho a mano ( por Dios, que yo no sé coser), o la abeja Maya de corcho para la falla.
Pero como llevo un traje de superwoman y puedo con todo, después de arreglarme por la mañana, pasar la consulta, ir al gimnasio, comer de dieta, hacer la compra, cocinar casero, arreglar un grifo ( o lo que toque, que siempre hay algo), bañar y hacer la cena a la nena, y hacer el álbum más mono que se recuerda, me acuesto con la satisfacción del deber cumplido y la sensación de que alguien, en algún momento, me engañó, pero bien engañada.
Por eso escribí lo que escribí ayer. Hace poco un amiga me dijo: "Mirándote, nadie diría que necesitas a nadie. Parece que te sobras y te bastas. Nadie diría que llegas a casa con ganas de llorar"...lo que me sorprendió. Pero he visto que tenía razón. Estoy tan acostumbrada a hacer como que puedo con todo...Y, la verdad, no creo que sea tan buena idea. Supongo que a veces vale la pena mostrar tu vulnerabilidad, dejar ver que necesitas un abrazo, una mano en el hombro, una palabra al oído, dejarte consolar...
Pero como no he ensayado, ahora no me sale.

2 comentarios:

azules dijo...

yo tambien necesito que me digan que me quieren y que valoran lo que hago, porque a veces nadie parece ver tu traje de "superwoman" aunque mira que los colores se ven.

azules dijo...

Digo lo mismo que en el texto anterior. No sé quién ha escrito esto, pero "azules" es mi identidad, no se puede utilizar, o deberé eliminar todos los comentarios.