Nosce Te Ipsum

martes, 27 de octubre de 2009

LA SOLEDAD por Azules

La soledad
es que te vacíen el corazón con una cuchara
y siga latiendo.
Hueco, como una cáscara que bombea sólo aire.

La soledad
no es no tener amigos, confidentes, compañeros...
Es tenerlos
y saber que no pueden llegar donde tú te encuentras.

La soledad
hay que beberla sola, de día y de noche.
Es enfrentarte
a lo que no quieres ver, a lo que crees que no eres.

Se parece a la tristeza.
Pero no tiene esperanza. Es una guerra sin cuartel
contra tus miedos,
tus decisiones, las decepciones y los fracasos.

La soledad
es hacer lo que debes, cuando todo te empuja a lo contrario.
Es seguir tu camino
cuando los demás continúan por otro,
y te dicen " te vas a perder",
y se hace de noche y las dudas te invaden.

Es no saber ver la maldad disfrazada,
es confiar
en la bondad de la soledad del otro,
y esperar lo que no existe.
Y una vez aprendes,
no evitarlo, no devolver el golpe.

Es indefensión,
es el valor del aterrado.
Es permanecer en tu puesto cuando los demás se han ido.
O abandonarlo cuando te exigen que te quedes.

La soledad nos asusta.
Y cualquier razón es buena para mantenerla dormida.
Para creer
que no estamos solos.

Y lo estamos.
No es bueno ni malo. Es humano.
Nos reta a conocernos,
a ampliar nuestros límites, a superar cuarenta días en el desierto.
Y después volver la mirada,
y saber de qué materia estamos hechos.

3 comentarios:

arrolladora dijo...

Nunca vas a dejar de impresionarme ¿verdad?, precioso y tan real.
Qué buenos momentos paso leyendo tus líneas azules.

Ivan dijo...

No hay peor soledad que estar mal acompañado

Vente paca :) dijo...

Oh tú, mi amor

Oh tú, mi amor, la de subidos senos
en punta de rubíes levantados,
los más firmes, pulidos, deseados,
llenos de luz y de penumbras llenos.
Hermosos, dulces, mágicos, serenos
o en la batalla erguidos, agitados,
o ya en juegos de puro amor besados,
gráciles corzas de dormir morenos.
Oh tú, mi amor, el esmerado estilo
de tu gran hermosura que en sigilo
casi muriendo alabo a toda hora.
Oh tú, mi amor, yo canto la armonía
de tus perfectos senos la alegría
al ver que se me abren cada aurora.

"Alberti"