La soledad
es que te vacíen el corazón con una cuchara
y siga latiendo.
Hueco, como una cáscara que bombea sólo aire.
La soledad
no es no tener amigos, confidentes, compañeros...
Es tenerlos
y saber que no pueden llegar donde tú te encuentras.
La soledad
hay que beberla sola, de día y de noche.
Es enfrentarte
a lo que no quieres ver, a lo que crees que no eres.
Se parece a la tristeza.
Pero no tiene esperanza. Es una guerra sin cuartel
contra tus miedos,
tus decisiones, las decepciones y los fracasos.
La soledad
es hacer lo que debes, cuando todo te empuja a lo contrario.
Es seguir tu camino
cuando los demás continúan por otro,
y te dicen " te vas a perder",
y se hace de noche y las dudas te invaden.
Es no saber ver la maldad disfrazada,
es confiar
en la bondad de la soledad del otro,
y esperar lo que no existe.
Y una vez aprendes,
no evitarlo, no devolver el golpe.
Es indefensión,
es el valor del aterrado.
Es permanecer en tu puesto cuando los demás se han ido.
O abandonarlo cuando te exigen que te quedes.
La soledad nos asusta.
Y cualquier razón es buena para mantenerla dormida.
Para creer
que no estamos solos.
Y lo estamos.
No es bueno ni malo. Es humano.
Nos reta a conocernos,
a ampliar nuestros límites, a superar cuarenta días en el desierto.
Y después volver la mirada,
y saber de qué materia estamos hechos.
Nosce Te Ipsum
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3 comentarios:
Nunca vas a dejar de impresionarme ¿verdad?, precioso y tan real.
Qué buenos momentos paso leyendo tus líneas azules.
No hay peor soledad que estar mal acompañado
Oh tú, mi amor
Oh tú, mi amor, la de subidos senos
en punta de rubíes levantados,
los más firmes, pulidos, deseados,
llenos de luz y de penumbras llenos.
Hermosos, dulces, mágicos, serenos
o en la batalla erguidos, agitados,
o ya en juegos de puro amor besados,
gráciles corzas de dormir morenos.
Oh tú, mi amor, el esmerado estilo
de tu gran hermosura que en sigilo
casi muriendo alabo a toda hora.
Oh tú, mi amor, yo canto la armonía
de tus perfectos senos la alegría
al ver que se me abren cada aurora.
"Alberti"
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