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domingo, 6 de mayo de 2012

EL DÍA QUE FUÍ TU MADRE por Azules

El día que fuí tu madre, el mundo y sus reglas dieron un vuelco.
No llegaste a mí...yo llegué a tí.
Atravesé mares, continentes, vidas cercanas y ajenas, para alcanzarte.
No abrí los ojos y te ví...tú abriste los tuyos y ví mi imagen reflejada.
En ese abismo negro, brillante de vida y feroz de amor, que eran tus ojos.

Y fuí tu madre, sin firmas ni anestesias, con el alma rebosando dolor y amor,
cuando abriste tus cálidos ojos y sonreíste un amanecer, en el otro extremo del mundo.
Y me abriste los brazos, tus manitas doradas, y fuí tuya por fín.
Y aprendí.
Que mis besos son infinitos para la interminable seda de tu piel.
Que mis labios sólo lo son cuando rozan los tuyos.
Que mi alma te envuelve cada noche para darte calor.
Que tus dioses serán mis dioses, y tu corazón mi corazón.
Que la dulzura tiene tu nombre, y la maternidad tu olor.


Qué pronto supe que parirte me habría roto menos que tu ausencia hasta hoy.
Que mis pechos dolerán siempre porque tu boca no los vació.
Que la vida tú me la diste, y fuiste tú quien me alumbró.
Porque la luz que irradias, niña, es la luz del mismo Dios.

Hija mía, Daniela mía, no te hice hija mía...tú me hiciste madre.
Con mil latidos de amor, mi corazón sangró y paríó, rompiendo aguas de vida, ríos de valor.
Hija mía, vida mía, la que la vida me dió.
Te engendré y me engendraste. Madre, hija, hermanas , amantes.
Con tus ojos veo el destino.
Con tu tacto siento la vida.
Con tu sangre late mi corazón.


Dedicado a quien, venciéndose a sí misma, siguió adelante , y nos dió la vida a las dos.

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