Hoy he soñado contigo.
Y van dos veces.
La primera estabas tumbado de espaldas.
Me sonreías.
Yo cubría tu cuerpo de besos.
El cuello. La espalda. Los brazos, el hueco de las axilas.
Después buscaba cobijo en tu pecho.
Pero no me lo dabas.
Me sonreías.
Y girabas tu cara hacia el otro lado.
Anoche en mi sueño llorabas.
Porque alguien que quieres moría.
Yo movía cielo y tierra.
Buscándote. Queriéndote confortar.
Al final te encontraba.
Me sonreías.
Y después te ibas. Sin aceptar mi consuelo.
¿ No basta el día?
¿ No basta amarte en cada acto, en cada aliento?
La soledad es esto...
Bucarte hasta en mi sueño.
Y que te alejes de mí.
Dos veces.
Nosce Te Ipsum
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1 comentario:
Hasta hoy había pensado que el subconsciente estaba en nosotros básicamente para machacarnos la vida. Qué cálidamente avisan los sueños de lo que no sabemos ver despiertos... Y qué cruel y fría es la indiferencia con que se nos muestra la realidad.
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